20200918

El odio y la masonería

 Sentimiento irracional

Mis venerables hermanos con un fraternal saludo os presento a vuestra consideración la plancha titulada “El odio es un sentimiento irracional para los masones”.

 Etimológicamente el termino de odio proviene del latín “Oídium”, y que ha sido definido por los estudiosos en general como un sentimiento de un inmenso y profundo rencor o antipatía, así como también corresponde a sentimientos de disgusto, de animadversión, de enemistad, de repulsión o de rechazo hacia un ser humano u objeto, que genera el deseo no solo de evitarlo, limitarlo o destruirlo, sentimientos que generalmente están condicionados o acompañados del malsano deseo de venganza.

 Acorde con el libro “Los Orígenes del Psicoanálisis de Sigmund Freud”, quien además fue el creador de esa teoría, que trata o tiene que ver  con el funcionamiento de la mente humana y de una práctica terapéutica, teoría que fue inicialmente desarrollada entre los años de 1885 a 1939 y que aún en nuestros tiempos modernos continúa siendo complementada por los psicólogos y psiquiatras de todo el mundo, y que consiste básicamente en un método de tratamiento para los problemas psíquicos, y que en los términos del fundador del psicoanálisis, definió al odio como “Un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad”.

Mi concepto personal sobre el sentimiento de odio es que este, es la mayor fuerza destructiva que se puede arraigar en el corazón y en el alma de un ser humano, el cual se puede convertir en un factor altamente destructor tanto de la persona que lo siente, como por parte de la persona afectada ya que esta última podría estará merced de todas las actitudes o acciones hostiles en su contra por parte de la persona que la aborrece.

 Además de los sinónimos ya utilizados en segundo párrafo de este escrito, podremos encontrar muchísimos términos más que son sinónimos a este sentimiento oscuro y malévolo, o que en algunos casos inclusive son complementarios, teniéndose entre otros a los sentimientos o conductas de abominación, de aborrecimiento, de antipatía, de aversión, de inquina, de resentimiento y de malquerencia.

Masónicamente el odio es inaceptable, y no se puede concebir jamás que un masón pueda en algún momento sentirlo, y menos permitir que el odio se ensañe en él, ya que como un ser iniciado, que conoce y practica los virtudes y principios masónicos, y que además de ser un hombre representativo de las personas de bien y de buenas costumbres, su corazón y alma masónica no permitirán que este sentimiento florezca en él, ya que como hombre que está en proceso de perfección moral y espiritual, y que siempre por medio de su talante masónico y de la templanza, así como de la benevolencia en su sentir y pensar, y que utilizando los principios masónicos de la humildad y de fraternidad, comprenderá y perdonara de verdad a quien o a quienes lo haya  afectado en su integridad moral o física, desterrando en forma definitiva o evitando que surja o se desarrolle posteriormente el sentimiento de la venganza, para contra quien o quienes  lo quisieron lastimar o afectar. También tenemos un término adicional sinónimo o complementario al odio,  el cual es el de misántropo, y que hace referencia a una persona que muestra antipatía por los seres humanos y por la humanidad en su conjunto, siendo que este sentimiento o conducta puede ser algunas veces ligera  pero en otras ocasiones muy marcada, teniendo este sentimiento también características variadas , que pueden ir de lo inofensivo, a la crítica social,  y desde ella avanzar en malignidad hasta conllevar ya sea a la destrucción  o hacia la autodestrucción.

 En algún grado filosófico superior del rito Escoces Antiguo y Aceptado, en el cual se profundiza el que el buen masón siempre debe trabajar para evitar  y erradicar en forma definitiva tanto en el cómo en la humanidad en general, que el sentimiento de la venganza el cual siempre es generado por un odio inicial, pueda tener vigencia, ya que como masón y hombre íntegro, siempre tratara y propenderá para que toda situación de desavenencias o de discordias que se presenten ya sea entre hermanos o profanos, sean estas solventadas o solucionadas racionalmente mediante el diálogo franco  y la concertación, y que como ya se expresó anteriormente, dirimiendo las diferencias en la forma como lo hacen los verdaderos caballeros y hombres de honor, con serenidad, altura y humildad, reconociendo las falencias propias y excusándonos por ellas así como también perdonando las del contrario.

 Como conclusión general al tema tratado, considero sin temor a equivocarme que el odio no puede tener cabida alguna en el ser, alma o corazón del hermano masón, ya que por su misma esencia masónica, el siempre estará lejos  y totalmente distante de generar sentimientos que puedan afectar su tranquilidad emocional, y que como ser razonal y librepensador, su ideal es siempre vivir en paz y en armonía con sus hermanos y congéneres, ya que de no ser así y de mantener cualquier tipo de animadversión un hermano o congénere, lo descalificaría primero como masón y segundo como hombre, justo, libre, fraterno y como un buen ciudadano del mundo.

H.·. Juan Manuel Lesmes Duque 33 
PVM.·. Logia Lumen No 14 
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena 
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro