20200928

La puntualidad en la masonería

La importancia de la puntualidad como una disciplina que distingue al hermano masón

Mis queridos hermanos con el más fraternal de los saludos me permito presentar a vuestra consideración la plancha que he titulado, “La importancia de la puntualidad como una disciplina que distingue al hermano masón”.

Inicio mi análisis personal sobre la puntualidad, basándome en la premisa de que el ser puntual, es el ser respetuoso absoluto del tiempo de los demás, y que ella es uno de los más extraordinarios ejemplos que podemos dar como caballeros y hombres libres y de buenas costumbres.

Si analizamos este aspecto dentro de nuestras costumbres masónicas, ya que al considerarnos todos como iguales, es menester el actuar como tales y por lo tanto, es fundamental que una de las cualidades que realmente permite que nos identifiquen como masones, es que respetamos el tiempo de los demás, llegando puntualmente a todas nuestras reuniones y citaciones, y lo hacemos porque consideramos que es el deber ser y que como caballeros nos es natural el llegar a tiempo por ser hombres de bien y de palabra, y por lo tanto cumplidores de nuestros deberes, tanto en la vida profana como masónica.

La puntualidad, además de demostrar que somos hombres de bien, también nos hace que acorde con nuestros compromisos, organicemos realmente el tiempo que tenemos para cumplirlos, y de no ser posible hacerlo, como caballeros deberíamos hacérselo saber a quién nos citó o a quien citamos, de que no es posible nuestra asistencia, para que nuestra contraparte no pierda su valioso tiempo, en espera de una persona que no ha de llegar y así, esta persona también pueda reorganizar su agenda.

Sencillamente mis queridos hermanos, el ser puntual es como ya anteriormente afirmé, es el respeto debido hacia nuestro hermano o congénere, ya que nos somos ni seremos nunca tan falsamente importantes, para poder atribuirnos el inaudito derecho, de él que podemos llegar tarde porque sí, porque soy yo, o porque el problema del incumplimiento es de los que nos esperan.

Así mismo y masónicamente hablando, todas nuestras logias que son organizaciones humanas e iniciáticas, que tienen como su fin esencial el ser escuelas del pensamiento y del perfeccionamiento del ser humano, basadas en las enseñanzas masónicas, siendo además organizaciones que propenden además por la libertad, la fraternidad  y la igualdad, en la cual todos sus miembros poseen los mismos derechos, pero a su vez también tiene las mismas obligaciones, y que para su desarrollo y trabajo en pro del crecimiento espiritual del ser humano, los masones se reúnen en sus logias o talleres, acorde con una programación definida y concordante con unos tiempos establecidos, informados con la suficiente anticipación, para así permitirle a los hermanos masones, el llegar oportunamente a su logia para participar de los trabajos.

Como nos es conocido, para poderse desarrollar en forma justa y perfecta nuestros trabajos logiales, como reza en nuestros rituales, requiere de la presencia mínima de siete maestros masones, pero de no conseguirse la presencia de ese mínimo números de hermanos no se podría trabajar por no completarse el cuórum necesario, conllevando la logia no podrá reunirse oficialmente en tenida.

El no poder trabajar una logia o taller por falta de cuórum, conlleva irremediablemente a que los demás hermanos que si fueron puntuales, perdieran su valioso tiempo, por la sencilla razón de que alguno, o algunos de sus hermanos no fueron puntuales en su asistencia, y además de que no tuvieron la delicadeza y la decencia de informar oportunamente de su imposibilidad de asistir, por el motivo que fuera, siendo también conocido por todo, que siempre existirán motivos loables o de fuerza mayor para el no asistir  las tenidas, pero sin importar el motivo lo correcto es el avisar o informar oportunamente, para que tanto el venerable maestro como su logia, tomen las provisiones que sean del caso. 

El otro aspecto de gran importancia a resaltar,  respecto de la puntualidad es el que tiene que ver con el ejemplo que deben dar los maestro masones de un taller, ejemplo que es fundamental para el normal desenvolvimiento de la orden masónica, de sus hermanos aprendices y compañeros y que por el estar ellos, en las etapas iniciales de formación, siempre y por ser la forma natural de la concepción mental y emocional humana, estos nuevos masones, siempre tienden a imitar el actuar de los maestros, que en el mejor sentido cuando sus maestros masones son puntuales y que  por ende el ejemplo de ellos necesariamente se replica en los aprendices y compañeros, quienes ven que la puntualidad es importante y necesaria cuando se reúnen en logia, así lo harán, asistiendo puntualmente  los trabajos y citaciones.

Pero también en el peor de los casos, cuando los maestros acostumbran a no ser puntuales, este ejemplo también se replica en los nuevos masones, que seguirán este comportamiento, de no llegar puntualmente, o de no asistir a las tenidas o reuniones masónicas.

Como conclusión a este trabajo, considero que la puntualidad, además de ser una de las más altas cualidades que puede tener un verdadero hermano masón, es la demostración plena del respeto que siente y que da hacia los demás, así como por el tiempo de estos.

Finalmente, nunca olvidemos lo que un viejo refrán popular nos dice: “La puntualidad no solo es llegar a tiempo, es también retirarse a tiempo”.

H.·. Juan Manuel Lesmes Duque 33 
PVM.·. Logia Lumen No 14 
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena 
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro