20200908

Si la soberbia destruye, la ingratitud destroza

La humildad: el antídoto


Mis queridos hermanos con el más fraternal de los saludos os, presento a vuestra consideración la plancha que he titulado “Si la soberbia destruye, la ingratitud destroza” Con respecto al título de esta plancha inicialmente os digo que para mí tanto la soberbia como la ingratitud, además de ser dos palabras o términos que en sí mismos no conducen ni pueden representar nada positivo, sino que por el contrario, si representan o significan negatividad, siendo estas actitudes dos de los defectos o falencias que más dejan que desear en el género humano.

El término de “Soberbia” proviene del término del latín “Superbus” que significa el que está por encima de algo o de alguien; Y el término de “Ingratitud” proviene del término del latín “Ingratus” que significa o representa a quien no agradece.

Pero además de lo anterior, cada uno de estos dos términos significan lo siguiente, el primero o sea la soberbia, la cual en sí misma y según algunos analistas, es una manifestación de la baja autoestima de un ser, que al sentirse no comprendido o valorado como él lo consideraría, utiliza la soberbia o se presenta como un ser supuestamente superior, en una forma desafortunada de autodefensa mental, siendo una conducta totalmente reprochable por parte de un ser humano en relación con sus semejantes, siendo también interpretada la soberbia como el hábito de atribuirse unos méritos indebidos, siendo una especie de falso orgullo con el cual algunas personas tratan de demostrar dignidad, estimación, valor o poder, sin merecerlo y sin ser representantes de esas cualidades, y que por sentirse superiores desprecian a los demás.

El segundo término en nuestro análisis que es la ingratitud, la cual textualmente significa falta de gratitud o desagradecimiento, conllevando lo anterior a significar o a representar a una persona que no valora ni aprecia nada de lo que recibe, así sea merecido o no, mostrándose como una persona egoísta que por el solo hecho de ser quien es, se merece todo porque si, así no tenga ni los méritos ni haya trabajado para obtener lo que quiere, como tampoco el que nunca agradecerá a quien lo ayudó o apoyó cuando estuvo en dificultades.

Entrando un poco más en profundidad en este trabajo, encontramos que en la literatura griega, la soberbia es entendida como una forma de arrogancia, por la cual una persona puede llegar a considerarse como de un estatus mayor que las demás, conllevando lo anterior a tener un autoestima desproporcionado, en el cual solo reconoce sus supuestas cualidades, enmascarando sus reales vulnerabilidades, impidiéndole la soberbia el escuchar a los demás y menos a considerar otros puntos de vista diferentes a los propios, ya que absurdamente para él, su necesidad y ego están y estarán siempre por encima inclusive de la existencia de los demás, exigiendo siempre que se le reconozca inclusive por actuaciones que nunca ha hecho por no poder o por su incapacidad mental para hacerlas.

El ser humano soberbio, también se distingue por comportarse siempre en forma altiva, y exigiendo constante admiración sin merecerla, razones por las cuales los grandes pensadores y gentes de bien, siempre han considerado a la soberbia como una real enfermedad espiritual, caracterizada por la mayoría de los defectos en el carácter y por el ser, seres siempre jactanciosos de tener siempre la actitud de ser supuestamente superiores a los demás.

Por otra parte, y con relación a la ingratitud, de pronto esta es considerada un poco menos inhumana que la soberbia, pero esta tiene sus bases en el desagradecimiento, ya que la persona ingrata suele generalmente ser indiferente a las necesidades de los que anteriormente le prestaron ayuda en momentos de dificultades o de calamidades en su vida, conllevando la ingratitud además a que la persona ingrata, suele carecer de tener empatía con sus congéneres.

El ser humano ingrato, no acostumbra a usar los temimos de la cortesía y de la gratitud como son por favor, gracias y otros términos similares, ya que el hecho de recibir favores, los considera como una obligación del otro, pero que nunca serán parte de él, el ayudar a quienes lo necesitan y que debería por humanidad hacerlo lo cual conllevan a que la ingratitud, haga que las personas se queden solas, ya que sus congéneres y allegados, se alejaran de el por ser un egoísta, que piensa que merece todo por que sí.

Finalmente, como conclusión puedo deciros que la soberbia sí destruye y que la ingratitud sí destroza, además que estas dos actitudes para con la vida siempre han sido, son y serán unas de las más grandes falencias que pueda tener un ser humano y su antídoto para las dos es la humildad, ya que ella permite a los hombres vivir con sencillez, considerándose iguales a los demás y siendo siempre altruistamente positivos con la existencia propia como para con la existencia de los demás, siendo personas que pueden y saben reconocer sus errores y que siempre asumen sus responsabilidades, además de que si importar las circunstancias siempre son incondicionalmente generosas para con todo y con todos, como consuetudinariamente lo son los hermanos masones.

H.·. Juan Manuel Lesmes Duque 33 
PVM.·. Logia Lumen No 14 
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena 
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro