20201023

El aprendiz masón

El aprendiz masón siempre está en la búsqueda de la verdad para ser un mejor ser humano

Los primeros interrogantes que como iniciados nos deberíamos hacer, son los de: ¿Qué significa ser un aprendiz masón? ¿Cuál es su esencia y qué se busca? Las respuestas a estos interrogantes seria infinitas y cada uno de nosotros tendríamos nuestras propias respuestas acorde con nuestros puntos de vista y de ver la vida. 

Estoy plenamente seguro de que vosotros como iniciados en estos lares masónicos y sin importar el grado que ostentéis, siempre recordaréis vuestra iniciación masónica, ceremonia especial y extraordinaria, que permite que profanos de bien y de buenas costumbres, ingresen a nuestra orden masónica, mediante el ritual especial que se cumple para el trasformar o sublimar a un profano en un hermano masón, cumpliendo ciertas actividades esotéricas y simbólicas, que permiten en su conjunto el despertar espiritual del profano, para que pueda por él mismo ver la luz como iniciado.

Ser aprendiz masón significa haber trascendido del mundo profano al mundo masónico a través del proceso esotérico y simbólico de la iniciación masónica
Ricardo Gomez Angel on Unsplash

Ser aprendiz masón significa como ya os los he dicho, el haber trascendido del mundo profano al mundo masónico a través del proceso esotérico y simbólico de la iniciación masónica, proceso iniciático milenario que conlleva a que un buen ser humano inmaterialmente fallezca a la vida profana, para renacer a la vida masónica, con el fin fundamental y loable de potencializar su existencia, lo cual le permitirá el convivir en este mundo terrenal, buscando siempre su superación personal y ayudando a sus congéneres, a que cada uno de ellos haga el mismo trabajo intelectual pero por ellos mismos.

Una vez ya iniciado el hermano como aprendiz requiere necesariamente del instruirse en la simbología y sabiduría masónica, para poder comprender nuestros augustos misterios, actividad intelectual académica que debe ser autodidacta, para la cual es imperioso que esta sea guiada por los maestros masones, quienes por tener ya un tiempo de transitar en la orden son conocedores de la simbología ancestral masónica, y que por su naturaleza esotérica, los maestros que indudablemente deben ser orientadores natos e instructores de oficio, quienes en forma sencilla y didácticamente orientan al aprendiz en donde buscar los conocimientos masónicos, para que él, después de su esfuerzo académico autodidacta inicie el camino de la sabiduría y del conocimiento masónico.

En este proceso de instrucción, el cual debe ser esencialmente orientador para que el nuevo iniciado en su avidez de buscar luz, se dedique por sí mismo a encontrar y posteriormente comprender el verdadero significado de todos los símbolos masónicos y de la sabiduría ancestral, accionar inicial que le permitirá en el tiempo el iniciar su proceso de perfección espiritual, decantando y desbastando las asperezas de su piedra bruta, actividad iniciática que lo conllevará irremediablemente a ser un mejor ser humano.

El aprendiz es sencillamente un hombre bueno ávido de luz y de sabiduría esotérica, la cual le permitirá entender realmente cuál es el sentido de la vida, sabiduría que por medio de enseñanzas subliminales y veladas para quienes no la quieren entender, le permitirán además comprender lo importante de la vida fenomenal y terrenal, así como el crecer intelectualmente en nuestro arte real, lo que le permitirá con el trascurrir del tiempo el vivir en armonía trascendente con sus congéneres masónicos y con la humanidad como un todo y no como parte, conllevándolo irremediablemente a ser plenamente un hombre libre y de buenas costumbres, así como también a ser un faro de luz y de ejemplo, por el buscar y propender siempre por realizar el bien en todos sus actos.

El aprendiz masón es en esencia un constructor de la intelectualidad, es decir un constructor inmaterial de su propio templo espiritual, también denominado el edificio de la evolución individual, que le permitirá en el tiempo su armonización perfecta de su doble naturaleza, tanto biológica como espiritual, las cuales conforman realmente la esencia misma del ser humano y a la cual el hombre les debe su existencia.

El aprendiz masón es en sí un hombre que siempre está en la búsqueda de la verdad, que no es más que el buscar como ser un mejor ser humano, para lo cual las enseñanzas tanto simbólicas como esotéricas de la masonería, le permiten el ver la luz, que es sencillamente el poder comprender que el fin supremo del hombre es el reconstruirse a sí mismo para poder llegar a ser en una mejor persona, diferente a la que fue antes de iniciarse, trabajando para ello desbastando su piedra bruta, es decir eliminando ostensiblemente sus asperezas existenciales, como son las negatividades o también denominadas vicios, el caos y el desorden personal que existan en su alma y ego, ya que al liberarse de estas y al construir un nuevo modo de existir, le permite el vivir para el bien de sí mismo, de sus hermanos, de su familia y de la humanidad en general, especialmente cuando su dedicación motivacional es trabajar incansablemente para el conseguir el bien general y no solamente el personal, lo cual le hará ser participe del altruista proceso del mejoramiento de la sociedad.

De todo lo anterior, mi conclusión personal sería el que nunca tendremos olvidar que siempre deberemos ser aprendices, sin importar el grado masónico que nuestros pares en la orden por nuestro trabajo y compromiso institucional se dignen otorgarnos. 

H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33° 
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro