20201029

Afabilidad y masonería

La afabilidad es un imperativo categórico para los masones

El término “Afabilidad” proviene del término del latín “Affabilĭtas”, que significa la cualidad de afable, la cual hace referencia al don o al atributo de ser amable y atento en el trato que se tiene con las demás personas, siendo sus sinónimos la amabilidad, la cordialidad, la benevolencia, la gentileza, la cortesía, y la franqueza.

En nuestro mundo, los seres humanos que tienen la cualidad de la afabilidad, son aquellos que se distinguen y caracterizan por dar un trato sincero y respetuoso a sus congéneres, además de que siempre participan en conversaciones abiertas, francas, humildes y carismáticas; además de que por su naturaleza y don de gentes, siempre están dispuestos a atender a las demás personas de una manera gentil, mostrándose naturalmente abiertos  y receptivos a las demás, y por ser generalmente poseedores de un carácter apacible y sencillo, que hacen que los demás instintivamente se sientan en confianza y con la tranquilidad de estar con personas de bien y de buenas costumbres.

La afabilidad hace parte de los cimientos de la orden masónica
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La cualidad de la afabilidad consuetudinariamente ha sido, es y será siempre considerada, como uno de los más grandes valores de la sociedad, ya que ella implícitamente como ya se dijo, permite que el ser humano afable, genere intempestivamente tanto confianza como seguridad en las personas con las cuales interactúa, además de que, por ser humildes y sencillos de corazón, son personas que hacen sentir a los demás en su interior, la sensación de tranquilidad y de seguridad.

Las características principales del ser humano que es afable son las de ser siempre respetuosos, sutiles y atentos en el trato a los demás, de ser humildes por naturaleza, de no imponer nunca a la fuerza sus razones o puntos de vista, por escuchar siempre con atención a los demás, por ser seres siempre razonables y de espíritus apacibles, y por expresarse siempre en forma clara, con la verdad y con sinceridad.

Ahora bien, la cualidad de la afabilidad es la que permite que el masón, además de ser una persona de bien y de buenas costumbres, posea el don de gentes que le permite tener un trato agradable para con los demás, tanto en su vida masónica como profana, ya que además de ser educado, cortes y respetuoso de todo y de todos, hace posible la perfecta convivencia tanto con sus hermanos como con sus congéneres, consiguiendo que la amistad  como la fraternidad sean sus referentes personales, además de poseer instintivamente la capacidad  y sencillez para trabajar en equipo, por considerarse siempre igual a los demás, por lo cual indiscutiblemente siempre será considerado con un hombre de gran valía, por su incuestionable integridad y honestidad.

Por todo lo descrito anteriormente, podemos decir abiertamente que, si existe una relación directa entre la afabilidad y la masonería, ya que por naturaleza el masón debe ser un ser afable, íntegro y sincero, que además de ser altruista, filántropo y magnánimo con sus hermanos y semejantes, y que además siempre se destacará por su trato fraterno y humilde, como también respetuoso de todo.

Además de lo anterior, los masones deben adicionalmente  ser hombres de proyección en la sociedad, como en su núcleo familiar, y  dentro de la orden deben también ser un faros de luz para sus hermanos, lo cual conllevara irremediablemente a que todos los miembros de nuestra antigua e iniciática institución masónica, siempre se destaquen por ser consuetudinariamente   personas garantistas de la igualdad, de la libertad y de la fraternidad, además de propender siempre por el que la justicia sea un bien para todos, y que el trabajo en todos los talleres siempre se realice, buscando sin descanso que este mundo sea cada día mejor para todos, donde siempre prime el bien general sobre el particular, y que el respeto sea siempre la característica principal que rijan indiscutiblemente las relaciones interpersonales.

Finalmente, también os puedo decir que acorde con mi manera de pensar y de ver la masonería, la denominada unidad masónica depende entre otras cualidades de la afabilidad, la cual siempre la encontraremos en forma  innata grabada en el corazón y en alma de los hermanos masones, cualidad que es fortalecida permanentemente en el trasegar masónico, y que es la que ha permitido que en todos los tiempos, las logias sean cada vez más fuertes y que trasciendan en el tiempo, ya que como la afabilidad es la base de sus cimientos, permite que siempre los masones sean gentiles en su  manera de tratar y de interactuar con sus pares, lo cual conforman los indestructibles lazos de la fraternidad y de la amistad.

H ·. JUAN MANUEL LESMES 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran logia Nacional de Colombia Cartagena REAA
Especial para la Escuela masónica Carlos Aranza Castro