20201108

El hombre de honor reconoce sus errores

Errar es humano


Esta expresión proviene del latín “Errare humanum est”, y significa que el errar o equivocarse es intrínseco a la naturaleza del ser humano, pero que lo importante es el aprender de las lecciones que nos dejan nuestros errores, para evitar que se repitan.

En un análisis más profundo, en el mundo científico como nos lo dice el catedrático y tratadista Juan Ignacio Pérez, coordinador y profesor de la cátedra de cultura científica de la Universidad Politécnica de Valencia, que estamos familiarizados con la existencia de lo que llamamos errores de tipo I y errores de tipo II; pero esta distinción no tiene por qué limitarse solamente al mundo de la investigación científica. 

El masón, hombre de honor, reconoce sus errores
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Acorde con el tratadista ya mencionado, este nos dice que 
“En la vida cotidiana cuando realizamos juicios bajo condiciones de incertidumbre, podemos cometer errores de esos dos tipos. Los de tipo I son los que llamamos también falsos positivos; porque cuando los cometemos creemos ver algo que no hay; los de tipo II son falsos negativos; porque lo que ocurre en esos casos es que no detectamos algo que sí ocurre o que sí existe; aunque esa distinción pueda parecer anecdótica, la verdad es que puede tener consecuencias muy importantes. No es lo mismo cometer un error de un tipo que del otro”.
El mismo autor continua explicando que, 
“Si por ejemplo vemos que se dirige hacia nosotros un animal con cuernos de cierto porte, lo más probable es que salgamos corriendo en la dirección contraria, no solo es lo más probable, sino que también es lo más sensato, pero si resulta que el astado en cuestión era un manso, nuestra deducción habría sido equivalente a un falso positivo, por en este caso habremos cometido un error de tipo I, siendo que las consecuencias del error habrían sido de orden menor o prácticamente irrelevantes; pero si en vez de salir corriendo pensando que se trataba de un toro bravo, nos quedamos sentados tranquilamente porque nos pareció que era un pacífico buey, que casualmente caminaba hacia nosotros, podíamos haber cometido un error de fatales consecuencias, ya que podría haberse tratado de un toro bravo, siendo que en este caso habríamos incurrido en un error de tipo II, un falso negativo, error de lamentables consecuencias; por lo cual podríamos concluir que pueden tener muy diferentes consecuencias cometer un error de un tipo o del otro.”
Ahora bien, desde el punto de vista ético y de intención, también existe otros tipos de errores, los involuntarios y los que no lo son, pero errores son, ya que los que se cometen involuntariamente, posiblemente pensando que se actuó siempre con la intención hacer el bien, y los que no lo son, los cuales no podrían calificarse como errores sino como actos voluntarios, pero siempre cada equivocación o actuación trae sus consecuencias sean estas mínimas o no, pero en este punto es donde debe existir y ponerse en práctica la sabiduría, el sentido de justicia y la magnanimidad que poseen los seres libres y de buenas costumbres, quienes sin apasionamientos, analizarán o juzgarán los errores o las actuaciones de sus pares o congéneres, para determinar si ellos fueron causa de una equivocación, un mal juicio o una omisión, o si por el contrario de llegarse a demostrar ética, legal y jurídicamente que la actuación no fue un error ni un acto involuntario, posiblemente conllevaría a algún tipo de reconvención, tanto justa como proporcionada al mal causado.

Personalmente considero que como falibles seres humanos, tendremos desafortunadamente siempre la desventaja, de que involuntariamente podremos cometer errores, entendiéndose que podemos cometerlos cuando lo hacemos sin la intención de hacerlo, ya sea que por actuar de prisa y sin pensar, o al actuar confiados que es el deber ser y lo correcto, contrario es y será antiético o antijurídico por llamarlo de alguna forma, cuando actuamos con la conciencia plena de que estamos haciendo algo indebido o incorrecto, y no por error, lo cual no es digno de los hombres de bien y de buenas costumbres.

Lo anterior nos deja como lección, que es totalmente cierto lo que se dice en el adagio popular, de que errar es humano, o mejor como también lo podría haber asegurado el gran Nazareno, el que no haya pecado —en este caso correspondería— el que no haya errado que tire la primera piedra; permitiendo todo lo anterior a decir que sería posible afirmar que quien no comete errores es un ser perfecto, pero la perfección solo es del Gran Geómetra, y que todos los seres humanos y en especial los iniciados, que sin importar que estemos trasegando en el camino de la perfección y que nunca llegaremos a ella, podríamos sin ser nuestra intención que, en cualquier instante se puede cometer un error.

Finalmente os digo que “Siempre será de caballeros y de hombres de honor, el reconocer que han errado, como también el nunca recaer en ellos.” 


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena REAA
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro


Bibliografía: Notas de Juan Ignacio Pérez, coordinador y profesor de la catedra de cultura científica de la Universidad Politécnica de Valencia- 2017