20201105

Libertad para pensar en la masonería

El inalienable derecho masónico de pensar libremente

El término “Inalienable” etimológicamente proviene del término del latín “Inalienabilis” y significa esencialmente el que es un derecho que no se puede quitar, enajenar o desconocer a un ser humano; el término “Derecho” etimológicamente proviene del término del latín “Directus” y significa lo recto, lo correcto  o sea lo que debe de ser acorde con la ley, o también que el término de "Derecho" se inspira en los postulados de justicia y constituye el orden normativo e institucional que regula la conducta humana en sociedad; el término “Pensar” etimológicamente proviene del término del latín “Pensare”, que significa el examinar o analizar mentalmente algo con atención, para formar una reflexión o juicio, como también el  opinar, presentir, considerar o creer algo acerca de una cosa o persona;  y el término “Libremente”, que sin importar su origen etimológico significa el realizar cualquier actividad sea física o mental en absoluta libertad sin depender de nada o de nadie, pero eso sí sin afectar los derechos de los demás, ya que la libertad siempre será limitada al hacer lo que se puede y se debe hacer, pero sin traspasar los linderos de la libertad de los demás.

En nuestro mundo todos y sin ninguna excepción tenemos el inalienable derecho masónico de pensar libremente, pero siempre con el debido respeto a los pensamiento e ideas de los demás, como también a tener el derecho a que, por no pensar igual, o por no compartir la opinión de los demás, el que nunca lleguemos a ser señalados, rechazados o apartados por ello.
Photo by Kreated Media on Unsplash

Si analizamos tanto el origen etimológico de la mayoría de los términos que conforman el título de ésta plancha, así como sus significados, realmente éstos como conjunto, son a mi manera de ver y de vivir la masonería, una verdad irrefutable, ya que como masones tenemos la más plena de las libertades en nuestra forma  de pensar, como en la forma de ver y de interpretar las cosas de éste mundo fenomenal, obviamente haciéndolo racionalmente y siendo siempre concordantes con la realidad, además de respetar en todos los casos y situaciones los derechos de los demás, por estar convencidos a plenitud de que esta libertad del pensamiento masónico, debe ser entendida en todos los términos, ya que estos sean sobre nuestra percepciones, inclinaciones  y creencias tanto en los aspectos filosóficos, sociológicos, académicos, políticos o religiosos.

En tiempos antiguos el pensar diferente era considerado un delito y muchos ilustres pensadores y científicos de esos tiempos, perdieron sus vidas por no retractarse de lo que pensaban, ya que para ellos la verdad era una sola y que para otros la ciencia si podía explicar los fenómenos naturales, y que por lo tanto la verdad no podría imponerse por la fuerza o en forma dogmática.

Para fortuna del ser humano y de los hombres de bien y de buenas costumbres, el pensar diferente es un inalienable derecho, seamos masones o no, ya que  además de ser un derecho es también  un privilegio, que es irrenunciable e imprescriptible, obviamente el pensar diferente conlleva irremediablemente al respeto por quienes también tienen otras maneras de ver las cosas, y no podríamos jamás imponer nuestros pensamientos a quien no los entienden, no los comprenden o no  los ven en la forma que nosotros los consideramos, ya que eso depende de nuestra forma de interpretar las cosas, y que como cada cual ve la verdad desde su punto de vista, pero para que ésta verdad si sea en realidad la verdad, debe de basarse con la realidad absoluta y demostrable, y no como nosotros la queremos ver, o como queremos que esta sea.

En todos los aspectos, situaciones y circunstancias de nuestra vida,  concurrentemente encontraremos a seres humanos que piensan diferente en relación con algún tema o asunto en específico, ya sea por sus diferentes experiencias en el  trasegar de la vida, por las diferencias en los conocimientos académicos  recibidos o por la  forma autónoma de analizar y de comprender las cosas, pero que a pesar de que los dos puntos de vista sean aparentemente opuestos, siempre si se quisiera, se podría mediante un manejo inteligente y de ánimo conciliatorio, que son de potestad de los hombres de bien, el determinar los puntos en común,  ya que si quienes piensan diferente realmente buscan un fin común, como lo sería el bien de todos y no el de imponerse a su contraparte, podrían mediante un diálogo constructivo y altruista, el encontrar entre las diversidades planteadas, espacios de pensamientos y de análisis concordantes, para que al final y después de controvertir con la razón, el encontrar la respuesta adecuada como correcta a la situación planteada, absorbiendo en esta parte de las partes, logrando así la mejor solución a las controversias, pero de no ser posible, el que  inexorablemente como hombres de bien y de buenas costumbres se respeten las diferencias, ya que para ellos siempre existirá el inalienable derecho masónico del pensar libre y diferentemente.

Como conclusiones solo os puedo decir que, estoy plenamente convencido de que, en nuestro mundo todos y sin ninguna excepción tenemos el inalienable derecho masónico de pensar libremente, pero siempre con el debido respeto a los pensamiento e ideas de los demás, como también a tener el derecho a que, por no pensar igual, o por no compartir la opinión de los demás, el que nunca lleguemos a ser señalados, rechazados o apartados por ello.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia REAA
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro