20201117

Los vigilantes en la masonería

La responsabilidad de los vigilantes en masonería es la de instruir a aprendices y compañeros masones. 

Etimológicamente el término de vigilante proviene del término del latín “Vigilantis” siendo sus componentes léxicos “Vigilare” que quiere decir vigilar y el sufijo “Nt” que quiere decir persona o agente; indicando finalmente el término a la persona que inspecciona, observa, revisa, o custodia, y que lo hace inclusive de noche manteniéndose en vela, para cumplir las funciones de resguardar y o de asegurar algo que se le ha encomendado. 

El objetivo de los vigilantes en la masonería es el de instruir a los aprendices y compañeros
Photo by Sharon McCutcheon 

Por tradición se ha considerado siempre que el origen de los vigilantes proviene de la masonería operativa antigua, como lo encontramos en el Diccionario Akal de la francmasonería en donde aparece, que acorde con algunos historiadores masónicos quienes románticamente nos dicen que: 

“Los cargos de vigilante tal como se conocen hoy, se remontan posiblemente a las rudimentarias y primeras logias alemanas del siglo XIII, tras la independencia de algunas agrupaciones del monopolio que mantenía el clero sobre el arte de la construcción especialmente por la orden Benedictina. Estas logias operativas se constituyeron en corporaciones independientes y se organizaron para la construcción gótica, que, al adquirir gran importancia, les otorgaba gran cantidad de trabajo y de benéficos”. 
“Estos gremios se reunían mensualmente para tratar temas concernientes a la construcción, y para desarrollar los estudios del arte, y durante esas asambleas presididas por el presidente o venerable maestro, y dos contramaestres que eran elegidos entre los más hábiles y se encargaban de vigilar a los obreros para cuidar el orden y a disciplina; el más hábil o de mayor edad se encargaba de vigilar a los compañeros y era llamado primer vigilante, y el otro llamado segundo vigilante se encargaba de los aprendices. Se colocaban en un sitio alto para poder observar y reconocer a los obreros que asistían, así como para prohibir la estancia de quienes no pertenecían a la confraternidad”. 

En nuestros tiempos los dos vigilantes conforman con el primero entre sus iguales, las tres luces del taller y son ellos quienes ayudan al venerable maestro a abrir los trabajos como a cerrarlos y lo acompañan en el control de estos, siendo además de estas responsabilidades, el que adicionalmente tienen la inmensa responsabilidad de instruir cada uno a su columna, así como de mantener la motivación de los iniciados y a que cada uno de ellos cumpla con los deberes y que gocen de los derechos que otorga la orden a los hermanos. 

La ubicación masónica de los vigilantes acorde a los rituales masónicos es “La del primero en el occidente de la logia y la del segundo al medio día o sea en el sur”, y en forma muy general sus responsabilidades simbólicas son así, 
“Para el segundo vigilante es la de observar el sol en el meridiano, que es gloria y belleza del día, llamar a los obreros del trabajo al descanso y viceversa según el agrado y el deseo del venerable maestro e instruir a los aprendices; así mismo las responsabilidades del primer vigilante son de que en la misma forma que el sol está en occidente al cerrar el día, allí se halla el primer vigilante para ayudar al venerable maestro a abrir y cerrar la logia, pagar el salario a los obreros si a ello fueren acreedores, procurando que todos vallan contentos y satisfechos, toda vez que la armonía es el sostén de la institución y es deseable muy particularmente en la nuestra”. 
Todo lo descrito anteriormente es correcto, pero la inmensa responsabilidad de los vigilantes, la cual desde ningún punto de vista puede ser delegada pero si compartida con los maestros masones de cada taller, es la de instruir a los aprendices y compañeros, ejerciendo cada vigilante en su columna el deber de motivar y de enseñar, irradiando la simbología y la sabiduría masónica a sus columnas, y dependiendo de esa fraternal obligación y labor, es por la cual los aprendices y compañeros mantienen su motivación por pertenecer a la orden y para aumentar o exaltarse en los grado siguientes. 

El trabajo en las vigilancias es permanente y se requiere del motivar y comprometer a los hermanos de las dos columnas como a los de la cámara del medio, a vivir bajo los principios y virtudes masónicas, para así llegar a ser los faros de luz de cada una de sus columnas y por ende ser los motores propulsores de la masonería, obviamente cumpliendo las directrices que siempre imparte el primero entre sus iguales o sea el venerable maestro. Dependiendo de la labor del venerable maestro y de la de los dos vigilantes, se verá o no el trabajo logial y la altura con la que la logia se desenvuelva y sea reconocida como un verdadero emporio de grandeza masónica. 

¿Haz cumplido con tu responsabilidad como vigilante? ¿Cómo evalúas el cumplimiento de esa importante y delicada misión? ¿Ha sido eficiente, intensa, trascendente? ¿Qué le recomendarías a un vigilante que empieza su labor?


H.·. JUAN MANUEL LESMES 33 
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela masónica carlos Aranza Castro

BIBLIOGRAFÍA:

- Diccionario Akal de la Francmasonería – Ediciones Akal – Juan Carlos Daza – 1997.