20201213

Algunas responsabilidades masónicas

Señales para distinguir a un masón.

Os presento a vuestra consideración una plancha que he titulado, “El masón debe ser sereno, medido al hablar, responsable al señalar, cauto al acusar y justo al juzgar”; siendo las responsabilidades masónicas determinadas en el título de la presente plancha aparentemente  inconmensurables, y el que  por nuestra naturaleza, condición y falencias humanas, a primera vista se pueden ver como quijotescas y además de difícil de cumplimiento, pero si las analizamos como seres  iniciados en nuestros antiguos misterios y que por lo tanto hemos visto la luz, en realidad no son tan quijotescas y realmente no nos son imposibles de cumplir, ya que estas cualidades, son además de muchas otras, las que nos distinguen como masones y con las cuales nos desenvolvemos en nuestro modo de vivir como tales.

Señales para distinguir a un masón
Photo by Fabio Neo Amato 

“El ser un hombre sereno”, implica queridos hermanos, el ser un hombre apacible, tranquilo y de espíritu sosegado, que significa que por su madurez y por el control de sí mismo, siempre permanece inalterable  ante las dificultades de la vida, al igual en él, en cómo reacciona y actúa, cuando las cosas salen bien o cuando no, cuando el resultado esperado es el ideal o no cuando no es como se esperaba, siendo esta cualidad la que le permite al masón, el reaccionar en las buenas situaciones con humildad y magnanimidad,  y en las no tan buenas, reaccionar con plena tranquilidad de espíritu, para después el iniciar su proceso de análisis, el determinar la forma ideal de proceder, para que las cosas vuelvan a su cauce, subsanado el error o equivocación, y con  la posible menor afectación.

“El ser un hombre medido al hablar” implica, el ser un hombre que antes de hablar o dar su opinión piensa lo que va a decir, siendo plenamente consciente, de que un hombre de bien y de buenas costumbres, solo puede emitir su opinión si realmente sabe el porqué de las cosas en cuestión, además que es también plenamente consciente, de que la improvisación, nunca tiene un resultado favorable, y que además antes de dar su opinión, anticipadamente ha analizado las posibilidades de acertar, en contra de la de errar, y así mismo nunca olvida lo que la vida sabiamente le ha enseñado, que es que, cuando desconoce un tema, debe el preferir guardar el prudencial silencio masónico, antes de emitir un concepto equivocado, o decir una  verdad a medias, ya que como masón siempre será  concordante con el postulado masónico, de que un hermano siempre habla con la verdad, sin importar en las circunstancias en las que se encuentre.

“El ser un hombre responsable al señalar”, implica que antes del señalar  a un hermano, que haya efectuado así sea involuntariamente, una acción  a nuestro parecer equivocada, o que alguien ha actuado como no ha debido hacer, nunca lo señala o critica, si no está plenamente seguro de que su señalamiento, es concordante de pleno con la verdad, siendo esta la razón, por la cual si no tiene la seguridad absoluta, no señala o critica la actuación de un hermano o de un congénere, ya que es conocedor de que un mal señalamiento, puede conllevar a la contraparte, a vivir una situación injusta o desastrosa.

“El ser un hombre cauto al acusar”, implica que el de ser conocedor de una anomalía o falta, cometida presumiblemente por un hermano o congénere, el masón siempre será prudente y cauto al presentar su acusación, la cual solamente lo hará ante las instancias pertinentes, diciendo concretamente la verdad, lo que realmente conoce, lo que le costa y lo que también realmente puede sustentar jurídicamente, ya sea por haberlo visto o vivido, o por tener testigos fidedignos del hecho, o por tener las pruebas argumentales o técnicas precisas y concisas, que refuercen su acusación, pero de el tener así sea  la menor duda de que no es la verdad, prefiere omitir la acusación hasta verificar la veracidad de los hechos, y en todos los casos siempre evitará las exageraciones y solo acusará de lo que realmente le conste, y que es también concordante con la verdad y  con los hechos, o con las actuaciones sucedidas.

“El ser un hombre justo al juzgar”, implica necesariamente el ser un hombre de bien y de buenas costumbres, que usa su libre albedrio para tomar una decisión jurídica, siempre basado en el equilibrio y en la verdad, pero actuando conscientemente con plena libertad de espíritu y sin ningún tipo de presiones, basado siempre en que al juzgar, la conducta o la actuación de un hermano o congénere, siempre será diáfano y regido por las normas y leyes jurídicas y morales vigentes, y al determinar su veredicto, después del análisis profundo correspondiente, el hacerlo con la plena certeza de que es lo correcto, de que es lo justo, tanto si es para exonerar o condenar, pero el hacerlo sin la menor duda o dilación, ya que un mal juzgamiento, siempre conlleva a la destrucción moral de un ser humano, ya sea por condenarlo, sin ser el deber ser, o exonerarlo siendo culpable del haber ocasionado un daño moral, o de cualquier otro tipo a la contraparte.

Como mi conclusión personal, solo puedo deciros que, para mí, siempre será concordante el que un buen masón, siempre y en todas las actividades tanto de su vida masónica como profana, sea siempre sereno, medido al hablar, responsable al señalar, cauto al acusar y justo al juzgar.

H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran logia nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro