20201218

El único equipaje para el Oriente Eterno

"...el Gran Geómetra, siempre guarda un sitial en la gran logia del Oriente Eterno, para los masones de verdad..."

Como nos es conocido el Gran Geómetra nos ha dado el honor de venir a este mundo terrenal para vivir un paso efímero, y nos ha dotado de cuerpo y espíritu para nuestro trasegar terrestre, pero también sabemos cómo verdaderos masones que el espíritu es inmortal, el cual trasciende cuando damos el paso al oriente eterno, mientras que nuestro cuerpo físico es temporal, y el cual vuelve al final de la vida a dividirse en los cuatro elementos, retornando así a la naturaleza.

El oriente Eterno está reservado para los masones de verdad
Photo by Denissa Devy on Unsplash

El cuerpo físico del masón es el instrumento que nos permite desenvolvernos en la parte física terrenal, el cual debemos cuidar para que nuestra existencia humana sea lo más perdurable posible, pero sabemos que todo tiene su fin, y cuando fallecemos, nuestro espíritu como ya se dijo trasciende, mientras que el cuerpo físico se desintegra y vuelve a ser parte de la naturaleza, pero debido a nuestros cuidados, permitimos que nuestro cuerpo cumpla con los pasos terrenales de nacer, crecer, realizarse y morir. El espíritu o como lo queramos llamar, alma, chispa vital, o también denominado como la parte inmaterial del ser humano, es el mismo yo, y es en sí nuestro ser, y es el que nos permite gobernar y dirigir nuestro intelecto como a nuestro cuerpo físico, así como nuestros pensamientos y luego nuestras acciones, y que con nuestro correcto interactuar como seres humanos, nos permitirá el que realmente cada día seamos hombres de bien, o por el contrario nos conllevará también a ser seres humanos indeseables.

Apartándonos de todos los conceptos y dogmas religiosos, como masones, somos conocedores de que dependiendo de nuestras actuaciones en todos los campos de la vida, llegaremos o no a ser pródigos, a ser útiles o no a nuestra sociedad, y a ser ejemplos para ella y nuestros congéneres o no, siendo conocedores de que todas nuestras actuaciones, siempre serán evaluadas tanto por nuestros hermanos, por nuestra conciencia y por el Gran Geómetra, pero siempre conscientes de que, como seres humanos no somos perfectos y que por nuestras falencias humanas, nunca llegaremos a ser perfectos, pero si vivimos acorde a los preceptos masónicos, entraremos en el proceso de perfección, el cual nunca concluiremos en nuestro paso terrenal, porque tanto la perfección como la sabiduría plena, solo son potestad de nuestro principio creador.

Ahora bien mis venerables hermanos, también nos es claro que en el momento del trascender de nuestro espíritu, por el concluir nuestro viaje terrenal, el Gran Geómetra, siempre guarda un sitial en la gran logia del oriente eterno, para los masones de verdad, que son sencillamente aquellos que vivieron su paso terrenal, acordes a los postulados masónicos, queriendo esto decir que el masón que realmente trasciende, es aquel que por su comportamiento y actitud con la vida, siempre se destacó por ser un hombre de bien y de buenas costumbres, por haber vivido a plenitud en el ámbito familiar, profano y dentro de la orden, por haber dado a todos y a cada uno de quienes nos acompañaron en este viaje lo que merece, siendo por ello que los verdaderos masones siempre se esfuerzan porque en todas sus actividades, se destaquen por ser hombres honestos, justos, correctos, respetuosos, leales, fraternos, filántropos, estudiosos, benefactores, de alma apacible, por el de haber tenido el talante y la templanza para reconocer sus errores y por el haber sido siempre especialmente solidarios con todo y con todos.

Finalmente mis venerables hermanos, si bien es cierto que para nuestro viaje terrenal, el Gran Geómetra nos dio tanto el pasaje de venida al mundo con un fecha concreta y que con el tiempo conocemos nuestro momento de llegada, también es cierto que se nos dio el pasaje de regreso con fecha abierta en forma temporal, y que también cómo llegamos al mundo sin nada material, nos vamos de él también sin nada, ya que en esta tierra se quedara todo, como son los títulos, los honores y los metales que hayamos conseguido con nuestro trabajo en nuestro trasegar terrenal, y lo único que si podemos incluir en nuestro equipaje para el oriente eterno, es todo el bien que hayamos hecho en esta vida, todos los recuerdos de nuestras buenas actuaciones, así como el cariño y amor por hayamos profesado para con nuestros congéneres, familia y hermanos masones; pero lo más importante y que desafortunadamente no tiene cabida en nuestro equipaje, es el ejemplo que dejaremos de nuestro efímero paso por la tierra, así como las verdaderas amistades, además también el que dejaremos para posteridad, un derrotero de excelencia, por el haber actuado siempre como hombres de bien y de buenas costumbres y por el haber sido consecuentemente un faro luminoso digno de imitar, por nuestra manera de vivir como iniciados masones.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN N° 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro