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La iniciación en el Antiguo Egipto

La tradición egipcia, siempre se la ha considerado como la principal fuente de sabiduría del esoterismo hermético

El término de iniciación etimológicamente proviene del término del latín “Inituare”, que significa inicio o posiblemente ingresar, siendo en nuestro tiempo que el término o palabra inicio, tiene dos Significados, siendo uno de ellos el ingreso a algún lugar o espacio, y en el otro sentido el principio o comienzo de algo nuevo.

En nuestra orden masónica, el término de iniciación implica la admisión a la orden, previa vivencia de una extraordinaria y solemne ceremonia esotérica denominada iniciación masónica, mediante la cual un profano inicia una nueva vida, que lo conllevará si él lo quiere y acepta, a que se efectúe una transformación en su ser interior, que le permitirá en el futuro el cambiar para bien su manera de ser, de pensar y de existir, queriendo todo lo anterior significar, el ingresar a un nuevo estado espiritual y de conciencia.

La tradición egipcia, siempre se la ha considerado como la principal fuente de sabiduría del esoterismo hermético
Photo by Narciso Arellano on Unsplash

Los primeros indicios de la iniciación masónica que acorde con lo determinado por varios eruditos en el tema, quienes consideran que este concepto y su ejecución mediante ceremonias secretas especiales, tuvo su origen en el Antiguo Egipto, ya que en esa cultura ancestral y milenaria, cuya existencia data de tres milenios antes de la era Cristiana. Esta antigua civilización fue la base de la ciencia sagrada y escuela intelectual, donde florecieron las ciencias y tuvo origen las más nobles tradiciones de la humanidad, así mismo gran parte de las enseñanzas secretas que más han influenciado a los sistemas filosóficos de todos los tiempos, provienen del llamado antiguo Egipto.

Se dice también por la tradición Egipcia que floreció en estas milenarias tierras, que fueron la residencia y el origen de las primeras fraternidades místicas, y que a sus antiguos templos entraron los neófitos de aquellas épocas, para después de trascurrir el tiempo y ya convertidos en adeptos, luego en hierofantes y por último en maestros, se diseminaron por el mundo conocido , esparciendo el conocimiento secreto y sagrado que ya poseían a quienes estuvieren preparados para recibirlos.

Los misterios de Isis y de Osiris, fueron ampliamente conocidos y en ellos, ya se diferenciaban los misterios mayores de los menores, a los cuales se les rodeó de barreras difíciles de franquear, y se exigió por encima de todo el secreto del silencio para quienes ingresaban a ellos, así como también que en el paso por estas pruebas iniciáticas, el novato debía morir esotérica y simbólicamente para posteriormente renacer en un ser renovado moral e intelectualmente.

Al término de la iniciación y ya después de la consagración, si el adepto era egipcio quedaba inmediatamente vinculado al templo y a los trabajos iniciáticos, pero si era extranjero se le permitía volver a su tierra de origen, con la obligación sagrada de fundar en su cuidad un templo similar y en el cual debería de impartir la sabiduría secreta esotérica.

Entre los más grandes maestros de maestros de esa antigua y milenaria civilización se destaca ampliamente el gran adepto llamado Hermes Trimegisto, de quien ya me referí en un trabajo anterior, y es a quien se le considera como el padre de la astrología y como el descubridor de la alquimia, a quien también los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de sus dioses con el nombre de Lot, personaje milenario que con el trascurrir del tiempo los griegos lo denominaron como el dios de la sabiduría, y así mismo el tres veces grande.

Por lo anterior es que a la tradición egipcia, siempre se la ha considerado como la principal fuente de sabiduría del esoterismo hermético, por estar basada en las enseñanzas de este famoso personaje, las cuales han llegado a hasta nuestros días, con la sabia instrucción de que estas antiguas enseñanzas, siempre deberían permanecer veladas a quien no fuera iniciado, ya que se consideraba en ese entonces como ahora, que la sabiduría solo debe trasmitirse a la persona que está preparada para ello y en especial si ya ha pasado por el proceso iniciático, el cual la faculta para comprender y después irradiar esa sabiduría.

Entre las máximas más conocidas de la tradición hermética se tiene las siguientes:

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados excepto para el oído capaz de comprender.

Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos de sabiduría.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro

Bibliografía:

• El Kybalion - Editorial Sirio – Tres Iniciados (Hermes Trimegisto) – 2006.

• Los Grandes iniciados – Editorial Litun - Édouar Schuró – 1987