20201226

La libertad y la masonería

Todos somos iguales ante el Gran Geómetra y la ley, y si no partimos de este principio, nunca podremos considerarnos libres.

En nuestros tiempos y al igual que en tiempos de nuestros predecesores, tenemos y mantenemos el concepto de libertad absoluta, en el cual albergamos sin ninguna restricción, los preceptos de libertad de conciencia, libertad de intelecto, libertad de pensamiento, libertad de palabra, libertad religiosa y filosófica. La libertad absoluta es total y solo se puede ver limitada, por el derecho que tienen los demás y o, por el bien general, mientras esté bien general, no de una persona en particular, ya que somos libres de pensar y de actuar, mientras no traspasemos los linderos de los derechos de los demás. 

Todos somos iguales ante el Gran Geómetra y la ley, si no partimos de este principio nunca podremos considerarnos libres
Photo by Greg Rosenke 

El ser hombres libres y de buenas costumbres, intrínseca e internamente, nos permite con total humildad y fraternidad, dilucidar la idea, de que ante los ojos del Gran Geómetra y de la ley de los hombres, todos somos iguales, y si no partimos de este principio, nunca podremos considerarnos libres. El considerarnos iguales, encaja perfectamente en el concepto de hermano masón, término conocido por los iniciados en nuestra orden y que es el único título que le damos a los otros seres humanos, que comparten con nosotros, las antiguas enseñanzas de la institución masónica. 

El tratarnos fraternalmente como hermanos, implica el considerarnos como iguales, con los mismos derechos y deberes, y con las mismas responsabilidades masónicas unos y otros. El ser hombres de libertad de pensamiento, nos permite con total humildad el respetar tanto el pensamiento y creencias de los demás, respetar sus pensamientos en relación con el mundo físico y metafísico, sus creencias políticas, religiosas y filosóficas. 

Como hermanos masones y dentro de la mayor fraternidad y tolerancia, nunca debemos olvidar, que nuestra orden, evoluciono, cuando nuestros Hermanos, en los remotos siglos del pasado, se dieron cuenta que, en esas épocas los crímenes más castigado eran los de pensar, los de tomar decisiones independientemente de quienes gobernaban, atando tanto las libertades personales, como a las conciencias, tanto por las tiranías espirituales como de las tiranías reales.

Nuestra orden desde sus inicios, inspiró siempre a todos los hermanos, a proclamar el derecho innegable que tiene todo ser humano a ser libre, a conocer la verdad y al comprender que debe de existir siempre la igualdad entre los hombres, sin importar sus creencias políticas o religiosas, y que nuestro trabajo realmente es y debe ser, el de siempre actuar en pro de la libertad de pensamiento.

Como masones no podremos jamás dejar de trabajar fraternalmente, para que nunca quienes sean  nuestros hermanos o no, traten de forzar y o encadenar el pensamiento de otro o de otros hermanos, buscando arbitrariamente su beneficio personal o el de terceros, desviando nuestra misión esencial como masones y de iniciados, la cual es el crecimiento personal individual y no el esparcimiento social, así como también el propender también por el trabajar incansablemente, para el evitar, que nunca nadie pueda encadenar las ideas liberales del progreso de la humanidad, basados solamente en intereses personales, en amistades mal entendidas, en prejuicios o ideas religiosas o filosóficas mal interpretadas, o de carácter dogmático. 

En nuestra orden masónica, siempre aspiramos con la mayor humildad y tolerancia,  a que quienes la conformamos y que llevamos dignamente el título de hermanos masones, a que siempre tomemos nuestras decisiones con la absoluta libertad de pensamiento, y que estas decisiones siempre estén acordes a nuestra libre concepción de la verdad, que siempre estén basadas en razonamientos lógicos y por el bien general de la masonería universal, y sin dejar que nunca, sean influenciadas, ni por el pensamiento de otros hermanos cuyos ideales o manera de ver las cosas no compartamos, o por sentirnos obligados en alguna forma, a apoyar ciertas decisiones, que van en contravía de la libertad intelectual, ya que en nuestra vida, siempre debemos regirnos  acordes con los verdaderos principios masónicos, que son el fundamento sublime, para preceptuar la libertad que siempre está en el alma del hermano masón  y que permiten para siempre, el emanciparnos del despotismo, que generan las dudas y de las cadenas antifraternales, del temor a vivir con verdadera  libertad.

Considero que todas vuestras decisiones, sean tomadas, basadas en la inalienable libertad absoluta que posee por derecho propio el hermano masón, sobre sus actos, pensando y actuando siempre por el bien general y no por el particular, consientes además que debemos siempre inclinarnos por lo que consideremos a conciencia, que es lo mejor para nuestra institución iniciática, como también para el bien de todos los hermanos en general.


H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33
PVM.·. Respetable Logia Lumen N°14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro