20201214

La templanza en los momento difíciles

El ejercicio de la templanza nos permite abandonar la prepotencia, el orgullo, y la soberbia

Como ya nos es conocido para los iniciados en nuestros antiguos misterios, en tiempos antiguos, la gran mayoría de las mentes iluminadas y de los grandes pensadores, consideraban casi al unísono que, el denominado término de templanza, es realmente una cualidad o una virtud, relacionada directamente con  la mesura y la armonía o el equilibrio; lo cual conlleva irremediablemente a entender que de verdad, la templanza, es la cualidad o virtud humana que le permite al hermano masón, el que sus instintos puedan ser dominados por la voluntad y a que sus aspiraciones o deseos, puedan ser controlados por la razón. 

El ejercicio de la templanza nos permite abandonar la prepotencia, orgullo, y soberbia, siendo siempre temperantes para con todo y con todos.
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Ahora bien mis queridos hermanos, también nos es conocido por nuestra experiencia en nuestro trajinar terrenal, que en los momentos difíciles de la vida, como seres humanos imperfectos, siempre tendremos dificultades para mantener la calma y la ecuanimidad, ya que nos ha tocado y nos tocara vivir en una sociedad estresante, donde las relaciones interpersonales son cada día son más complejas, por lo cual como masones nos es menester el mantener la tranquilidad espiritual, especialmente cuando estamos bajo presión, o enfrentando situaciones difíciles y en especial cuando estas nos son desconocidas, y no sabemos ni tenemos la experiencia, para el cómo realmente enfrentarlas, como sería por ejemplo un cambio súbito en la cotidianidad de la vida, o un brusco giro del rumbo habitual  en la forma en que nos desenvolvemos normalmente, enfrentándonos a estos cambios sin estar preparados para optar por la decisión correcta, que nos determine cuál es el mejor camino para poder seguir adelante.

Como verdaderos iniciados y masones al afrontar las dificultades, deberemos entre muchas de las cualidades o también llamadas virtudes, que posee un iniciado en lo orden, el hacer uso de la templanza, ya que esta cualidad nos permite como seres humanos, el ser moderados y el reaccionar equilibradamente, en todas nuestras actuaciones y en especial, en aquellos casos es que es de vital importancia, el que nuestros instintos,  sean realmente controlados por la voluntad y los nuestros deseos como seres humanos sean controlados por la razón; siendo así que por el ser seres de alma templada, implica que trabajamos y trabajaremos en nuestro interior, para evitar todo exceso o todo extremo, y al ser moderados, no solo en nuestros sentimientos, sino también en lo relacionado con nuestras pasiones y ambiciones humanas, lo cual nos facilitará el mantener el equilibrio, lo cual  nos permitirá con humildad, el  dejar de lado nuestra prepotencia, nuestro orgullo y nuestra soberbia, siendo siempre temperantes para con todo y con todos.

En los momentos actuales del año 2020, en los cuales nuestra humanidad en forma global, atraviesa por una de sus más grandes adversidades en el mundo moderno y tecnológico, tiempos en los cuales, para la supervivencia del ser humano, nos ha conllevado obligatoriamente a cambiar drásticamente nuestra manera cotidiana de vivir, y que nos ha implicado el distanciamiento social, en todas sus manifestaciones, para evitar el contagiaros, de un virus, el cual hasta la fecha la ciencia moderna no ha podido llegar a descubrir la forma de curarlo, y solamente ha podido en mínima forma el controlarlo. 

Requerimos que para que, el provenir para todos sea factible, el que necesariamente, el talante del ser humano, se temple al máximo para que como en el caso de las espadas de acero toledano, las cuales mediante un proceso químico convierten su acero inicial en uno mejor, por su dureza, potencia y flexibilidad, por lo cual a éstas es que algunos las llaman las indeformables, siendo este proceso  material similar pero en forma diferente, al proceso espiritual que debemos realizar para lograr el templado en el ser humano, el cual necesariamente solo lo consigue cada quien por sí mismo y trabajando su templo interior, para conseguir el  potenciar su propio talante, el cual es la amalgama, del cómo él determina su manera de ver la vida y de vivirla, del cómo moldea su carácter, del cómo potencializa su sentido del humor, así como también del cómo trabajar internamente, para el hacer más grande su disposición y actitud para afrontar las vicisitudes de la vida, lo cual depende necesariamente de la entereza de su ser interior, como de su cordura y sensatez al tomar decisiones, como de su humildad, de su valor, de su arrojo y de su tenacidad para enfrentar los problemas; siendo por lo anterior que nos es  claro, que como verdaderos hermanos masones, deberemos en nuestro interior, el  tener el temple necesario para actuar siempre en positivo, sin dejarnos llevar por la desesperanza o por la incertidumbre.

Finalmente recordemos que siempre como verdaderos iniciados, deberemos vivir y  actuar con la templanza necesaria, para que equilibradamente podamos soportar los momentos difíciles que se nos presenten, haciéndolo con responsabilidad social, y con la asertividad necesaria para hacer más fácil, el vivir en este mundo convulsionado y desconcertado, siendo generosos en todo y con todos, además de servir desinteresadamente, como verdaderos consejeros para con nuestros hermanos y congéneres, a quienes la situación actual  de pandemia universal, pereciere el desmotivarlos o afectarlos en su equilibro emocional, facilitando lo anterior, el poder vivir con tranquilidad en la incertidumbre, pero en armonía con nosotros mismos, como con nuestros hermanos y con la humanidad en general.

H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro