20210126

La bóveda del templo masónico

 Orden en el caos


Por costumbre masónica al techo de la logia o del taller se le denomina la bóveda celeste, por ser este la representación de nuestro cielo estrellado, la cual generalmente es pintada con un fondo azul, en el cual son dibujadas en forma real las diferentes constelaciones, que están conformadas por un gran número de estrellas, las cuales normalmente en nuestras noches pueden ser observadas. 

Desde la antigüedad nuestros antepasados mirando el cielo nocturno, seguramente pensaban en lo gigantesco que era este, y lo que más les debieron impresionar fueron la cantidad y diversidad de estrellas que podían verse, y su desconcierto debió de ser también inmenso al no poder comprender el porqué de ello, y solo conformarse con la paz y tranquilidad espiritual que les proporcionaba el admirar su belleza y que aun a nosotros hoy en día nos emociona el verlo, a pesar de que por el avance de todas las ciencias y en especial de la astronomía, ya conocemos el porqué de las estrellas y cuál es su posicionamiento y movimiento en el espacio sideral, así como la razón de porque tienen la capacidad de emitir, reflejar o irradiar luz.

El taller masónico es simbólicamente la representación del universo
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El taller masónico es simbólicamente la representación del universo, ya que su cuadrilongo que siempre está orientado a hacia el oriente, representando sus costados los cuatro puntos cardinales sin límite figurado alguno, siendo sus lados respectivamente el oriente, el norte, el sur y el occidente, además que el suelo es el nadir y el techo el cenit.

En la bóveda se encuentra plasmado simbólicamente el firmamento con todos sus astros y estrellas, las cuales son representadas generalmente por las doce constelaciones principales de las ochenta y ocho conocidas en la astronomía, que además están representadas simbólicamente en las doce columnas del templo, las cuales están grabadas en las paredes laterales del taller y que en su parte más alta tienen también grabados los signos zodiacales, y que están distribuidas proporcionalmente en el templo; a estas doce columnas les debemos adicionar las dos columnas principales del taller, que son las ubicadas en la entrada y que corresponden a las letras B y J, y sobre ellas encontramos colocado en una el globo terrestre, símbolo de nuestro planeta y en la otra está el globo celeste en representación simbólica del universo en general.

Como complemento a todo lo anterior en el oriente del templo masónico, es común el encontrar en ese lugar grabados o dibujados tanto el sol como la luna, además que simbólicamente también los oficiales de la logia, corresponden simbólicamente a los siete planetas conocidos en la antigüedad.

En la bóveda celeste del templo, se destaca la estrella polar, que tiene una dimensión mayor si se compara con las demás, la cual está simbólicamente ubicada sobre el ara del templo masónico, determinándose así el eje axial de la logia, y para encontrarla solo se necesita buscarla en el firmamento entre la constelación llamada osa mayor y la constelación llamada osa menor, encontrándose propiamente la estrella polar en la proyección al norte en línea recta de cinco veces la distancia de las dos últimas estrellas de la osa mayor llamadas Merak y Dubhe, y un poco al sur de la cola de la osa menor.

También es conocido que las doce constelaciones que están representadas en la bóveda celeste, se encuentran distribuidas en grupos de tres, por ser representativas de las cuatro estaciones, y que además como las dos columnas de la entrada de la logia representan también los dos solsticios con sus tendencias ascendente descendente del ciclo anual, que a su vez son consideradas como las puertas solsticiales por estar relacionadas con el aumento y la disminución de la luz solar en el día, y por estar ubicadas una al norte y la otra al sur.

También es normal encontrar en la parte inferior de la bóveda del templo y en la parte superior de las paredes de la logia, una línea de color rojo que determina la eclíptica, que en astronomía representa al círculo máximo de la esfera celeste, y que forma un ángulo con el ecuador de veintitrés grados y veintisiete segundos, el cual señala el curso aparente del sol, siendo esto simbólicamente representativo del sentido universal astronómico sideral de la representación del taller logial. 

Todo lo anterior nos permite concluir que nuestra orden masónica siempre ha tenido un interés especial por decorar sus templos con la representación más fidedigna del cosmos por su orden de configuración, conformación y que por sus precisos y exactos movimientos circulares o elípticos, que permite el comprender por qué las prácticas ritualísticas en los trabajos logiales deberían de ser lo más cercanas a la perfección, para así cumplir en parte con el lema masónico “Ordo ab Chao” o sea “Orden en el caos”.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro

BIBLIOGRAFÍA: 

· Diccionario Akal de la Francmasonería – Ediciones Akal – Juan Carlos Daza – 1997.