20210121

Masón para siempre

Los iniciados en la francmasonería, nunca más podrán volver a ser personas del común


El ser masón es la posibilidad que tiene todo ser humano de buscar una nueva alternativa de vida espiritual, no basada en la religión, ya que nuestra orden iniciática no es en realidad un culto religioso, sino que entre sus principios fundamentales determina y así debe ser, el respeto absoluto por el ser humano, sin importar sus creencias religiosas, así como también tiene el respeto absoluto por sus inclinaciones políticas o filosóficas; el ser masón permite mediante las enseñanzas de la orden, el facilitar que sin olvidar sus obligaciones profanas, con su familia, con su trabajo o con su vida cotidiana, experimente el propender por ser cada día mejor en todo lo relacionado con él, para que después se realice como un mejor ser humano, orientándolo haca la autorreflexión, a trabajar por superar de sus limitaciones humanas, mediante el crecimiento intelectual, entendiendo y practicando la fraternidad, y las verdaderas y honestas relaciones personales con sus congéneres. 

Los iniciados en la francmasonería, nunca más podrán volver a ser personas del común
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Como todos los masones lo sabemos, para ingresar a nuestros augustos misterios, es totalmente necesario y es irremplazable, el someternos al proceso de iniciación masónica, el cual a través de una ceremonia extraordinaria y sencilla, nos conlleva a renacer simbólicamente a una nueva vida como masón, en la cual es imprescindible el aceptar las limitaciones naturales que tenemos como seres humanos, para después de incentivarnos a mejorar nuestro temperamento y la forma de ver la vida, así como también a practicar activamente los principios de libertad, igualdad y fraternidad, y todo lo anterior implica que el iniciado sea un hombre respetuoso de todo y de todos, así como también el vivir para servir, siendo conscientes que el bien general siempre debe primar por el bien particular, que todos tenemos derechos y deberes y que siempre deberemos actuar con justicia y equidad. 

Un iniciado de verdad, que es quien realmente comprende, respeta y practica los deberes masónicos desde su iniciación y posteriormente como aprendiz, y que sin importar el grado que ostentemos en la orden masónica, siempre nos consideraremos aprendices, hace realmente un cambio en su interior, alejándose de las taras humanas y sociales, para que actuando siempre con valor social y honestidad, sea ejemplo para sus congéneres, en especial siempre trabajando incansablemente, para que las nuevas generaciones puedan vivir en un mundo mejor.

Para mi es diáfano, que quien realmente se inició y vio la verdadera luz y que comparte la visión del mundo como lo realmente lo establece la orden masónica, así sea que continúe en su carrera masónica, o no lo haga, por cualquier circunstancia personal, siempre será un masón, y nunca podrá dejar de serlo, ya que su yo interior ya conoció el camino de la verdad y de la luz, por lo cual siempre será un masón, y por lo tanto como lo dice el título de esta plancha nunca más podrá ser de nuevo una persona del común o sea no iniciada, diferente es el caso de quienes se iniciaron por motivos innobles para la orden, buscando beneficio personal o de escalar posiciones sociales o renombre, ya que estos seres humanos iniciados erróneamente, nunca serán verdaderos masones, porque no comparten los principios de la orden, ya que para ellos prima el bienestar personal por encima de todo, y son incapaces intelectualmente de ver y comprender la verdadera luz y aún menos de poner en práctica las virtudes y principios masónicos. 

Un verdadero iniciado es consiente de sus deberes y sus responsabilidades con la orden y con la sociedad, además de siempre trabajar y propender por el bien común y por el desarrollo de la sociedad a la que pertenece, así como también el propender porque nuestro mundo sea cada día mejor; siempre siendo un sencillo y sensible ser humano, convencido de que para su crecimiento personal es fundamental, tanto la escucha activa, como la reflexión analítica, y que tiene diáfano y claro que siempre de actuar con fraternidad, aceptando sus limitaciones, siendo consiente de que debe usar todas sus capacidades y conocimientos en forma altruista y en beneficio de los demás, y siendo también consiente de que cuando esté obligado a tomar decisiones de cualquier índole, debe ser un convencido de que la justicia debe ser imparcial, y basada en la realidad y no en suposiciones. 


H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33° 
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro