20210116

Pitágoras y la masonería

La matemática, la aritmética, y la geometría le permiten al masón comprender la armonía existente en el cosmos


Presento a vuestra consideración, la plancha titulada “Pitágoras y la masonería”, para la cual me he apoyado en el libro “Diccionario Filosófico (Recopilación de Leandro Harol Pantoja y Gustavo Zúñiga)”. Inicio mi análisis diciendo que no existe realmente ninguna relación directa entre Pitágoras y nuestra orden masónica, pero que, para mí si existe una relación directa entre sus pensamientos y nuestra augusta institución, además de que es nombrado en uno de nuestros grados simbólicos, como uno de los cinco más importantes filósofos griegos y que nuestra orden masónica tomo como suyo “El teorema de Pitágoras”, el cual es un símbolo ampliamente conocido por los iniciados.

La matemática, la aritmética, y la geometría permiten comprender la armonía existente en el cosmos
Photo by Blaz Erzetic 

Pitágoras nació en la magna Grecia en la isla de Samos en el año 582 A.C. según algunos historiadores, pero otros argumentan que nació en el año 569 A. C., su infancia trascurrió en su isla natal, la cual con el tiempo dejó para viajar en el año 522 A. C. a Mileto y posteriormente a Fenicia y luego a Egipto, donde en este último seguramente estudió además de los misterios esotéricos, la geometría la cual complementó con la astronomía.

La mayoría de los estudiosos del tema coinciden en que Pitágoras fue el primero en usar el término de filosofía, llamándose a sí mismo filósofo, al tiempo que decía que ninguno de los hombres es sabio, solo dios. Pitágoras además de filósofo fue un gran matemático y su nombre se vincula tanto con el teorema ya enunciado como con el nombre de la escuela por el fundada, la cual le dio un gran impulso a las matemáticas en la antigua Grecia. Con el paso del tiempo estableció su escuela en la ciudad de Crotona, la cual siempre estuvo rodeada de un halo de misterio, porque entre otros asuntos y actuaciones esotéricas, los alumnos deberían estudiar varios años sin conocer al verdadero maestro y guardar sigilosamente para siempre las enseñanzas recibidas mediante un pacto de honor de silencio, enseñanzas que incluían estudios sobre biología, astronomía, matemáticas, filosofía y teoría política.

La dedicación de Pitágoras a las matemáticas, a la aritmética y a la geometría, fue porque él consideraba que estas ciencias realmente permitían el comprender la armonía existente en el cosmos, además que entre los más conocidos teoremas geométricos, está el llamado teorema de Pitágoras, que como ya se mencionó y que nos es ampliamente conocido en la orden masónica porque es el símbolo por excelencia de los Pasados Venerables Maestros, se relaciona directamente con el triángulo del ángulo recto o rectángulo, el cual determina que la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, ya que matemáticamente en el triángulo rectángulo sus lados son respectivamente proporcionales a los números tres, cuatro y cinco, de donde tres al cuadrado más cuatro al cuadrado es igual a cinco al cuadrado.

Desafortunadamente Pitágoras no dejó su obra escrita, por lo cual es difícil el distinguir las ideas del filósofo con las de sus alumnos y discípulos, pero se dice que entre sus principales conclusiones filosóficas, está la de que el esfuerzo para elevarse a la generalidad de un teorema matemático a partir de su cumplimiento en casos particulares, implica que en el método pitagórico la unificación y perfección del alma, que nos enseña a conocer el mundo en armonía, determinando por lo tanto que el universo es un cosmos, o sea un conjunto ordenado en el que los cuerpos celestes guardan una disposición armónica, que hace que sus distancias estuvieran entre sí en proporciones similares a la escala musical, y que estas esferas celestes producen una música especial, inaudible para el oído humano por ser permanente y perpetua.

Pitágoras también determinó que la voluntad es unitaria, y que está siempre determinada por la relación que se establecía entre el orden cósmico y el moral, además de que él siempre consideró que el hombre como tal, es un verdadero microcosmos en sí mismo, y que su alma siempre debería corresponder a la armonía del cuerpo. En el aspecto netamente filosófico, Pitágoras determinaba que el principal propósito de los seres humanos tiene que ver en forma directa con la purificación de las almas, mediante el cultivo de las virtudes intelectuales, la abstención en el exceso de los placeres de los sentidos y en la práctica de la religión. 

Como en todos los casos anteriores en los que he tratado sobre los grandes filósofos de la humanidad y su relación con la masonería, debo deciros que considero que no existe una relación directa entre Pitágoras con la masonería, ya que lo del teorema fue absorbido por la masonería como un símbolo, pero que sus concepciones filosóficas en especial las relacionadas con sus pensamientos sobre el cosmos, el hombre y su alma, sí son concordantes con la masonería, como en el caso de la perfección, ya que en ambos casos esta solo es factible con la aplicación de las virtudes masónicas o de las intelectuales como las llamó Pitágoras, así como también en lo relacionado con la limitación de los excesos de los placeres de los sentidos, ya que la masonería también propende por que exista el equilibrio entre los deseos y actuaciones humanas, y así mismo en referencia con la religión tanto Pitágoras como la orden concuerdan en su importancia, además que ni el filósofo ni la orden determinan una religión en particular a la cual seguir, solamente indican que se debe creer en algo, ya sea en el principio creador para los iniciados con el respeto absoluto a la religión que se profese y el filósofo solo habla de la importancia de la religión sin direccionar o imponer ninguna de ellas.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela masónica Carlos Aranza Castro


Bibliografía:

• Diccionario Filosófico – Nueva Editorial S.A.S. - Recopilación de Leandro Harol Pantoja y Gustavo Zúñiga – 2014.