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La simbología del pie descalzo

Para los masones descalzarse es un acto de humildad y reverencia


Tanto para profanos como iniciados nos es conocida la costumbre del descalzarse antes de entrar a lugares especiales o sagrados, que normalmente se realizan en demostración de respeto y que es practicada por diferentes culturas como la japonesa, en la cual aún existe la costumbre de descalzarse antes de llegar al hogar y a reunirse con la familia, como también en varias religiosidades que así lo hacen como parte de reverencia antes de ingresar a sus templos. 

Para los masones descalzarse es un acto de humildad y reverencia
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En la orden masónica está establecido el rito de descalzar el pie izquierdo al profano o postulante antes de su ingreso al templo para su ceremonia de iniciación, proceso que se repite en algún grado superior pero en esta ocasión se descalzan los dos pies; siendo en el caso del profano que está en su proceso de iniciación, el complementar el despojo de los metales, dejándolo ahora si en perfecta desvalía, ya que además de estar vendado, y de estar atado a una cuerda que le es asegurada alrededor del cuello, al descalzarlo queda desprovisto de sus costumbres y capacidad de sentirse cómodo y vital; y en el caso del descalzarse en un grado superior es para que el postulante recuerde la extraordinaria importancia de la humildad. 

Masónicamente el rito de descalzar al postulante simboliza un acto de humildad y de reverencia por parte de quien va a ingresar a un recinto sagrado o especial, y en nuestro caso al entrar al templo masónico por primera vez debe ser con el pie izquierdo descalzo, lo cual le implica a quien está puesto en esa condición a caminar con mucho más cuidado que como lo haría normalmente, ya que por estar vendado, le es imposible distinguir el camino y los obstáculos o peligros que en él puedan existir. 

La simbología del pie descalzo, que implica el andar con precaución por no conocer el camino y que sumado a la limitación temporal del sentido de la visión durante nuestra ceremonia de iniciación, hace que esta experiencia iniciática trascienda a nuestra posterior vida masónica, ya que esta lección aprendida en los inicios, nos indica que siempre deberemos tomar el camino con calma, ya que al hacerlo con precaución no nos saldremos de él, así sea un camino incierto, difícil y lleno de obstáculos, pero si lo recorremos con tranquilidad y serenidad de espíritu, sabremos abordarlo y marchar en el sin inconvenientes, ya que la prisa en medio de las incertidumbres nos conllevaría a desviarnos de la ruta indicada. 

Otro aspecto de importancia es que en la marchas correspondientes a los tres viajes y demás pasajes de la iniciación, los cuales los hacemos como ya se dijo en plena ceguera temporal y descalzos de un pie, pero acompañados de los hermanos expertos quienes si conocen los senderos a transitar, quienes nos guían con delicadeza, seguridad y Fraternidad, para que podamos avanzar evitando los obstáculos y peligros, dándonos en esta situación su ayuda y acompañamiento, actitud que es en realidad una de las más grandes lecciones simbólicas de vida que nos puede dar la orden masónica, la cual es la que debemos de confiar siempre en los hermanos masones, ya que ellos siempre estarán a nuestro lado, no solo para acompañarnos sin importar las dificultades que se nos presenten en el camino de la vida, como en los tortuosos e inesperados cambios que nos dará el destino. 

Esta lección de vida masónica del creer en nuestros hermanos, se complementa en la forma del trato que debe siempre darse entre iniciados, en especial a quien está desvalido o limitado en ciertos momentos, o quien por desconocimiento o por equivocación se encuentra sumergido en un problema, situaciones en las cuales siempre se debe hacer valer el honroso espíritu masónico, de apoyar incondicionalmente a los hermanos cuando estos los requieran, sin esperar ninguna contraprestación más que el haber servido a quien está en dificultades, lección de vida que siempre será de doble vía, ya que quien recibe este apoyo fraternal siempre hará lo mismo, cuando se le presente la situación en la que un hermano requiera de su apoyo, apoyo que siempre también hará en forma incondicional, porque lo considera como el deber ser, además porque le quedó grabado en su alma, que entre hermanos es imperante y necesario el ayudarnos en todas la condiciones de la vida y en especial en tiempos de dificultades. 

La simbología del pie descalzo es realmente importante, y en especial como ya se dijo anteriormente, porque ella nos enseña lo trascendental que es el valor de la humildad, ya que el ser humano que es humilde de corazón siempre se considerará igual a sus hermanos y congéneres, no hará alarde de su posición social o económica, siempre tendrá una palabra de agradecimiento para quien lo ayuda y que además siempre será solidario y justo con los demás; y que por encima de todo nunca será prepotente en la victoria ni cuando alcanza cualquier tipo de logros en la vida, sino que los asumirá con magnanimidad, dignidad y decoro, además de que siempre será un ser agradecido con todo y con todos, y en especial con la vida, y que frente a las derrotas o a resultados adversos e inesperados, siempre será un ser resiliente, que sabrá reconocer sus errores con dignidad y sencillez, y que seguirá trabajando por enmendar sus falencias para así poder lograr sus metas, sin olvidar las lecciones aprendidas de la vida y a hacer siempre sus mejores esfuerzos para conseguir lo deseado, sin afectar jamás a sus semejantes. 


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33° 
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro