20210318

El honroso deber de cumplir con la ley

Este deber masónico es en sí, la vocación inquebrantable del espíritu para la virtud por ser sencillamente hombres rectos y justos.

Se entiende por deber a una responsabilidad establecida previamente a su cumplimiento, siendo la obligación de un hombre frente a las reglamentaciones vigentes, ya sean internas de una organización o del mismo estado.

En masonería se entiende por deber, el respeto hacía los derechos del individuo y de la sociedad, así como el estricto cumplimiento de las obligaciones que ello envuelve y en especial, al cumplimiento de la ley de Dios como de la ley de los hombres, además de que el iniciado es conocedor de que tiene como un deber adicional, él ser fiel a sus ideales y preceptos, ajustando su conducta a los principios de la orden. 

Este deber masónico es en sí, la vocación inquebrantable del espíritu para la virtud por ser sencillamente hombres rectos y justos
Ricardo Gomez Angel on Unsplash

El deber masónico consiste en adoptar formas de conducta adecuadas para cada momento, y que estas sean concordantes con los ideales comunes a los hombres libres y de buenas costumbres por íntima decisión, sin necesidad de presiones externas y aún en contra de obstáculos poderosos de todo orden. Este deber masónico es en sí, la vocación inquebrantable del espíritu para la virtud por ser sencillamente hombres rectos y justos, así como también por trabajar incansablemente para que el bien triunfe sobre el mal, sobrentendiéndose que esta concepción masónica del bien corresponde únicamente al bien general y no al bien particular. 

Los hermanos masones sabemos que como iniciados, siempre deberemos ser cumplidores de nuestros deberes, tanto éticos como morales, correspondientes a los lineamientos que provienen del principio creador, como de las reglamentaciones tanto iniciáticas como profanas, las cuales deberemos de cumplir, sin importar las circunstancias que se nos puedan presentar en nuestro trasegar terrenal, así como de las consecuencias que puedan desprenderse de nuestro actuar en el mundo fenomenal. 

Así como somos masones tanto en el templo como fuera de él, en esa misma forma debe de ser nuestro respeto por la ley que esté vigente, sin importar su campo de aplicación, ya que como masones y hombres rectos, siempre seremos proclives y cumplidores de nuestros compromisos, concepción que lleva irremediablemente a ser cumplidores de las leyes a las cuales estemos sometidos por nuestra condición de seres humanos y de ciudadanos, al mismo tiempo que debemos de ser ejemplos en el cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Nuestras ordenanzas masónicas tanto escritas como las no escritas, establecidas e incluidas tanto en las constituciones, estatutos y reglamentos, decretos y demás disposiciones, así como las antiguas costumbres reconocidas consuetudinariamente, que conforman en conjunto la normatividad masónica, la cual debemos de cumplir acorde a como estas fueron y están promulgadas, sin darle otra interpretación personal que nos favorezca, ya que en todas ellas está establecido no solo el determinar siempre la igualdad y la equidad, sino que con su aplicación todos tengamos los mismos deberes y derechos legales masónicos. 

Visto desde otro ángulo, nuestra legislación siempre será de aplicación fraternal y toda ella siempre ha sido, es y será aprobada por mayoría, legislación que siempre deberá respetarse así no se comparta, además de que si no estuviésemos presentes, pudiendo estarlo en una nueva aprobación de una nueva reglamentación o de la modificación de una anterior, esta situación en particular no nos da el derecho de no cumplirla, además de que como masones deberemos saber cumplirla acorde a como esta se previó y aprobó, pero si tenemos alguna duda concreta y razonable sobre la nueva reglamentación, existen caminos legales masónicos para hacer ver los inconvenientes al respecto, y por intermedio de esta forma de proceder legal, el solicitar su revisión para su modificación en caso de que se amerite el hacerlo. 

La aplicabilidad de la jurisprudencia masónica en toda su extensión, estará a cargo de todos los hermanos masones, pero en especial a cargo del primero entre sus iguales del taller, ya que él ha sido elegido en representación del conglomerado de hermanos que conforman la logia, para ser el rector de los deberes y derechos de los hermanos y el primero en dar el ejemplo de su cumplimiento, ya sean tanto de los deberes y de los derechos, como en la aplicación y ejecución de rituales, así como de la organización y de la administración del taller, incluyendo la parte normativa judicial, campo último en el que la acción de la justicia masónica es en lo referente al concepto disciplinario y no penal. 

Todo lo relacionado anteriormente y que está plasmado en nuestras disposiciones y legislación masónica, debe siempre de estar en concordancia con las leyes del estado bajo cuya bandera residimos, y también acordes con los preceptos y principios masónicos, como de la ley natural o del gran arquitecto del universo. Como única conclusión os puedo decir que no existirá un deber masónico más honroso que el ser ejemplos en el cumplimiento de la ley vigente, sin importar si esta ley o aquella ley nos conviene personalmente o no, o si estamos o no acorde con ella, o si nos presionan en busca de la conveniencia personal o de terceros para su aplicación. 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33° 
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro