20210329

El ejercicio de la dignidad en la masonería

¿Qué es la dignidad en la masonería?

Como ya fue tratado por mí en un trabajo anterior, el término de dignidad proviene del latín “Dignitas” que significa excelencia, nobleza, o sea que tiene valor o que es importante, y que por lo tanto merece respeto, siendo este respeto aún mayor, cuando mayor sea la posición de la persona. Otra concepción de dignidad es que esta es una cualidad inherente al ser humano por la sencilla razón de serlo y de por su comportamiento como tal, cualidad que se hace merecida por la forma de proceder en su trascurrir en el mundo terrenal, haciéndose acreedor a ella por sus obras y forma de vivir, de ayudar y de respetar a los demás.

Photo by herrreiprich on Unsplash   

El concepto de dignidad masónica es de gran importancia y debe de ser analizado desde dos ópticas o dos formas diferentes, la primera es la dignidad por el cargo que se ocupa, y la segunda por la dignidad inherente como iniciado y hermano masón. La dignidad emanada acorde con los diferentes cargos ocupados en la orden masónica, por ejemplo, en la masonería simbólica, en la cual tiene relación con la importancia del cargo a desempeñar, dignidad que esta jerarquizada por la mayor relevancia que estas responsabilidades tengan, siendo estas dignidades lideradas como es natural en masonería por el  venerable maestro, seguido por el primer y  el segundo vigilante, y a continuación por el orador fiscal, el secretario y el tesorero, ya que a los demás cargos en logia se les denominan oficialías, siendo estas las de hospitalario, de maestro de ceremonias, de primer y segundo experto, de primer y segundo diácono, de guarda templo interior  y exterior, de porta espada y de porta estandarte entre otros.

La otra forma de interpretar el término de dignidad en la orden masónica, es la dignidad que en sí mismo tiene el hermano masón por ser masón, y ello implica que el hermano debe destacarse por sus cualidades y virtudes, las cuales lo deben llevar a ganarse el respeto y el aprecio  de sus hermanos, cualidades que lo ejemplarizan no solo como un hombre libre  y de buenas costumbres, sino que además de ello debe ser en sí mismo un líder natural, que es respetuoso de todo y de todos, que es auténticamente leal y fraternal con sus hermanos y congéneres, además de ser un hombre virtuoso y trabajador, que sobresale por ser tolerante, filántropo y en especial por ser altruista en los momentos buenos o de realización y resiliente en los momentos difíciles.

El hermano masón también debe ser digno por su condición de masón, de ser humano y de ciudadano del mundo, en el sentido de que debe de hacerse respetar, y esto lo consigue por su forma de proceder en todas las circunstancias, en especial por su manera de afrontar las dificultades y en especial siendo magnánimo en la fortuna y en el éxito, y humilde en la desventura, además que por su forma de tratar a sus hermanos y semejantes, hace necesariamente que estos lo respeten, pero que en caso de intransigencias sin fundamento y de agresiones, el hermano masón también tiene que hacerse respetar, ya que por ser un hombre libre y de buenas costumbres y de tener siempre un trato afable para con todo y con todos, no tiene por qué dejarse ofender, deshumanizar  o agredir y aún menos dejar que su dignidad como masón y como hombre sea menospreciada o vilipendiada.

Lo anterior no quiere decir que el hermano masón tenga que ponerse a la misma altura de quienes lo agreden o insultan, porque eso sí sería perder su dignidad al rebajarse a la indignidad, sino que con la magnanimidad de un hombre de mundo y de ser correcto y justo, no debe dejar que las situaciones se incrementen, siendo consciente que si se pone a discutir con quien o quienes no tienen la capacidad de razonar o entender las cosas, es perder el tiempo, y por lo tanto, guardando un prudente silencio y o retirándose inicial pero oportunamente, impedirá que las situaciones se desborden.

Pero eso sí, al hermano a quien se le trate con indignidad, debe de proceder con firmeza acorde como lo establece la ley masónica, para que en los órganos y tribunales de carácter disciplinario establecidos estatutariamente por la orden, se haga justicia masónica cuando así corresponda, ya que cuando a un hermano  masón uno de sus pares, sin motivo justificable alguno y “no” basado en la verdad, o en verdades a medias, acomodadas y o distorsionadas, o por intereses personales o de terceros de cualquier índole, lo ofenden, traicionan, engañan o calumnian, afectando su dignidad de ser humano y de masón, tiene la obligación de hacer ver las cosas, para que la justicia masónica actúe y así evitar que en el futuro no se sigan afectando a otros hermanos masones, por el solo hecho de que supuestamente el hermano masón debe ser tolerante con todo y con todos.

Aun es más triste y deshonroso cuando un supuesto iniciado se gana la confianza de su hermano masón, haciendo acercamientos utilizando halagos, visitándolo como cualquier judas moderno, para después y sin medir las afectaciones traicione la buena fe y la confianza del hermano, para conseguir sus fines particulares o de terceros, olvidando las obligaciones que tiene por ética, por dignidad y por honor como hermano masón para con sus pares, ya que para este mal llamado hermano el fin sí justifica los medios, siendo esta su absurda y denigrante forma como actúa tanto en su vida profana y dentro de nuestra augusta institución, actuaciones totalmente antimasónicas que afortunadamente en la orden solo se ven en casos muy excepcionales.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran logia nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro