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Dar y recibir en masonería

Una de las enseñanzas fundamentales de la masonería es el equilibrio diferencial entre dar y recibir. 

En nuestra orden no es imprescindible que exista un perfecto equilibrio entre dar y recibir, ya que en algunas ocasiones nos es más pertinente dar, más que recibir, y en otras es más importante el recibir, que el dar, y todo depende de la situación o del momento o de lo que se trate de dar, o de recibir. 

Esencialmente el profano que ingresa a la orden debería de saber que a nuestra augusta institución se viene es a dar, más que a recibir, ya que el hermano masón lo que debe de dar, o entregar, en sentido figurado, es todo, y que lo que la masonería nos da, o sea lo que recibimos de ella, es el intangible de poder llegar en el tiempo a convertirnos en mejores seres humanos de lo que ya éramos antes de ingresar a la institución; el iniciado  tiene que aportar parte de su tiempo a trabajar simbólicamente en la orden y en su logia, sin ninguna remuneración económica, sino que esta remuneración es simbólica y que se denomina: el salario del iniciado, salario simbólico que recibirá dependiendo de su grado durante toda su vida masónica activa, además de que debe adicionalmente aportar unos recursos monetarios, que no son desproporcionados, pero que estos le permiten a su logia el realizar actividades administrativas y filantrópicas.

Una de las enseñanzas fundamentales de la masonería es el equilibrio diferencial entre dar y recibir
Photo by Samuel Regan-Asante on Unsplash

Es imperioso que el iniciado dedique también parte de su tiempo al estudio de la simbología y de las diferentes enseñanzas masónicas, para así poder crecer en el conocimiento de la sabiduría iniciática y además de permanecer y continuar inmerso en el proceso inalcanzable de la perfección, trabajando en su templo interior y desbastando su piedra bruta, para ser cada día un mejor ser humano. Al mismo tiempo de que el hermano masón da en cierta proporción que nunca podrá ser definida ni constante, también recibe no solo las herramientas masónicas para la construcción de su templo interior, sino que además recibe las instrucciones y las directrices masónicas, que le permitirán el comprender su simbología, además de recibir el apoyo incondicional de sus hermanos, así como también el recibir el más fraternal de los afectos, como lo es el de la verdadera amistad.

Pero no necesariamente se puede pensar en que debe de existir un perfecto equilibrio entre el dar y recibir, ya que como todo en la vida fenomenal es de un continuo y permanente cambio, y que no podrá jamás cumplirse en este aspecto, lo profesado en la sabiduría ancestral como en la masónica, de que como es arriba es abajo, ya que en la vida siempre existirán unos días en los que podremos estar en una posición estable y  existirán también días difíciles o de posición inestable, lo cual conllevará a que dependiendo de los cambios impredecibles de la vida, deberemos en un tiempo dar muchísimo más de lo que recibimos, pero en otros días también deberíamos de recibir más de lo que damos.

Por otra parte como masones y librepensadores debemos también tener claro, que nunca será imperioso el recibir antes de dar, ya que si estamos pensando el recibir en contraprestación a lo que damos, estaríamos actuando profanamente, ya que los masones siempre se destacan por ser altruistas y filántropos de corazón, y no manejamos el concepto mercantilista, de que si damos obligatoriamente tendremos que recibir, ya que nuestra concepción masónica de dar, es porque estamos convencidos de que es una de nuestras responsabilidades con el mundo, con la naturaleza y con nuestros semejantes, al mismo tiempo de que somos conscientes, que cuando el mundo esté en el posicionamiento correcto para con nosotros, y de que sí en ese momento requeriríamos de algo, esto se nos dará.

En el caso de la beneficencia y filantropía masónica, lo ortodoxo y correcto el dar sin esperar nada a cambio de quien lo recibe, conocedores de que nuestra ayuda le permitirá a quien la recibe, el que su vida sea menos angustiosa, además de que como masones sabemos que no recibiremos más que nuestra satisfacción personal del haber ayudado a un semejante en situaciones de limitaciones o de momentos difíciles en su existencia.

Por otra parte la misma vida es la que se encarga de otorgar a cada ser humano el equilibrio diferencial entre el dar y recibir, y masónicamente esto se fundamenta e interpreta, como el que dar, es el gesto más noble y altruista que puede tener un ser humano para con otro, y este accionar de dar no solamente  es el dar un aporte económico, sino que también puede  contemplar el apoyo emocional en momentos difíciles, en especial  cuando nuestra compañía y consejo le ayudan a nuestro hermano a ser más tolerante en sus dificultades y a que con la templanza de su ser, le permitan salir adelante de las situaciones que tienen solución o que en el caso de ser irreparables como lo puede ser la pérdida de un ser querido, el aceptar con humildad los designios de la vida.

Además de que masónicamente el dar, es la actividad masónica de aportar nuestras luces y el guiar a nuestros hermanos, para que puedan conocer en mejor forma como desenvolverse y crecer en el mundo masónico y profano, facilitándoles el saber cómo utilizar las herramientas simbólicas masónicas, como las herramientas tecnológicas o materiales profanas, para que puedan desarrollar por ellos mismos, tanto sus proyectos masónicos y de vida. Finalmente en el caso del recibir, nuestra orden masónica siempre nos estará irradiando la sabiduría, con la cual podremos trasformar nuestra personalidad y crecer como seres humanos, además que esta recepción de lo que nos entrega la orden será mayor o menor, dependiendo de nuestra capacidad de entender los mensajes y enseñanzas masónicas.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia con sede en Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro