20210506

Diferencia entre masonería y religión

La religión basa sus rituales en la asimilación pasiva del mensaje. La masonería favorece el intercambio de ideas.

Seguramente como resultado de los múltiples mitos, tabúes y prejuicios que rodean a nuestra augusta institución, permanece oscuro para el profano el conocimiento de los más elementales pilares de la masonería. En realidad, buena parte de la población no ha escuchado nunca la palabra masonería, y muy pocos de aquellos que la han oído mencionar pueden expresar una comprensión elemental de los principios de la orden masónica. Por el contrario, las distorsiones y las falsas creencias son la norma. En el peor de los casos se considera al masón como un enemigo de Dios y del orden establecido. Otras veces se concibe la masonería como una secta o como una agremiación dedicada al ocultismo. En el mejor de los casos se piensa que es una religión. 

La religión basa sus rituales en la asimilación pasiva del mensaje. La masonería favorece el intercambio de ideas
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Sin embargo, me atrevería a decir que, incluso en el seno de la masonería, no existe un completo consenso ni una verdadera claridad sobre si existe o no diferencia entre la masonería y la observancia de una práctica religiosa. En otras palabras, el dilema acerca de si la masonería es o no es una religión permanece como debate para parte de los iniciados. 

Aunque por definición no se debe hablar de política ni de religión dentro de la masonería, me atrevo a tocar el tema de las religiones usando un sencillo argumento. No es igual defender determinada práctica religiosa o predicar sobre creencias que referirse al concepto de religión en general. No se pretende defender ni atacar. Es decir, se obvia cualquier asomo de polémica.

La Real Academia Española define religión como

1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

3. f. Profesión y observancia de la doctrina religiosa.

4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber. La religión del juramento.

5. f. orden (instituto religioso).

Desde este momento podemos apreciar que, aunque existen puntos que sugieren elementos comunes entre la religión y la masonería (por ejemplo, la existencia de ritos y de normas morales), también comienzan a aparecer las divergencias.

Un dogma es una proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia, o el fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión. En otras palabras, los dogmas son indiscutibles e incuestionables.

En el caso de la religión, las creencias y los dogmas implican la veneración y el temor hacia la divinidad, así como la oración y el sacrificio.

La masonería, por el contrario, no acepta dogmas, sino que antepone a ellas el libre pensamiento. Aunque se acepta la existencia de un ser superior, tampoco existen la veneración y el temor hacia éste. Tampoco se incluyen en las prácticas masónicas la oración ni el sacrificio

La aceptación de la existencia de un ser superior no es sinónimo de práctica religiosa, así como la práctica religiosa no implica la creencia real en la existencia de un ser superior. En el caso de la masonería, la creencia fundamental en la existencia de un ser superior no le confiere carácter de divinidad a la que hay que temer o rendir adoración. Por el contrario, se le concibe como el todo, como la concepción cósmica de la existencia material e inmaterial.

Por otra parte, la práctica de ritos religiosos no garantiza una sintonía entre el practicante, los principios de su religión y la concepción de la existencia de una divinidad. Incluso, para nadie es un secreto que se puede ser practicante de una religión mientras se lleva una vida completamente apartada de los valores que la doctrina enseña. 

Yendo un poco más allá y apartándome un poco de la idea central, me atrevería a decir que pocos cristianos siguen verdaderamente las doctrinas de Jesús, y que, en general, existe la desafortunada realidad consistente en que los principios rectores de las religiones se ven trastocados y olvidados en lo que se convierte en fanatismos, anacronismos y comportamientos opuestos a los pilares sobre los que descansan las creencias religiosas. La espiritualidad no suele ir de la mano con la religiosidad.

Llegados a este punto, no quisiera dar la impresión de que soy enemigo de las religiones. De ellas opino que han jugado un papel importante en el desarrollo de la humanidad, al incluir entre sus áreas de influencia el mantenimiento del amor entre los semejantes y el respeto por la naturaleza, a la vez que han actuado como eje la difusión de la educación y en la atención a los enfermos. 

Sin embargo, las religiones (no la fe de la que se originan) son una moneda de dos caras. A la vez que todas en general promueven la convivencia pacífica, el respeto por la vida y la adhesión a valores universales, también es cierto que en no pocas oportunidades han sufrido tergiversaciones que han llevado a defender intereses de unos pocos, lo que se ha traducido en guerras, comportamientos despiadados, oscurantismo, persecuciones y toda suerte de crímenes encubiertos bajo un falso manto de respetabilidad.

En contraste con lo que sucede en la mayoría de las prácticas religiosas, la masonería no evangeliza, no predica, no busca ganar adeptos masivamente. La masonería tampoco inculca la obediencia ciega ni requiere la práctica de sacrificios.

En contraste, la masonería es selectiva. El ingreso a la orden masónica implica el descubrimiento de profanos que sean hombres libres y de buenas costumbres que deben pasar por un riguroso examen y aprobación para finalmente llegar a un rito de iniciación caracterizado por el efecto transformador que posee sobre la conciencia de quien en ese momento se convierte en aprendiz.

Los contrastes entre religión y masonería van más allá de lo expuesto en los párrafos anteriores. La religión basa sus rituales en la asimilación pasiva del mensaje. La masonería favorece el intercambio de ideas. Las religiones predominantes en occidentes encuentran buena parte de su sustento en la generación de la fe ciega y de la culpa como carga indisoluble de la esencia del individuo. La masonería implica la comprensión de la naturaleza humana y el desarrollo de la conciencia. La masonería está compuesta por hombres libres.

Finalmente, es innegable que la masonería y las religiones comparten diversos elementos, entre los que se incluyen, entre otros, la creencia en un ser superior, el aprendizaje de principios conducentes a llevar una vida regida por la moralidad y las buenas costumbres, la búsqueda de la verdad mediante la espiritualidad, el altruismo y la filantropía.

MM.·. ALEX GONZALEZ GRAU
DGM.·. de la Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia con sede en Cartagena
PVM.·. Resp. y Ben.·. Log.·. Hospitalidad Granadina N°1 Logia Madre de Colombia
Especial para Escuela Masónica carlos Aranza Castro