20210520

Egoísmo y masonería

El ser egoísta y mentir conllevan a la degradación del hermano masón.

Iniciaré este trabajo presentando mis consideraciones sobre el egoísmo, término que proviene del griego “Ego” que significa “Yo” , complementado con el sufijo “Ismo” que significa la actitud de quien sólo manifiesta el interés por lo propio, siendo en realidad el egoísmo una actitud desmedida por el propio interés y sin ninguna preocupación por la suerte de los demás.

El egoísmo masónicamente para mí es inaceptable, ya que cuando un iniciado recurre a él como a la mentira para conseguir cualquier fin, sin importar si estas actitudes sean realizadas en el mundo masónico como en el profano, demuestran que quienes las utilizan, están en el rango más elevado de la degradación del ser humano, ya que buscan el conseguir por medio de estas formas de actuar, los propósitos que nunca podrán conseguir por sus propias capacidades o por no querer trabajar honestamente para conseguir los fines que anhelan sin merecerlos. 

No hay nada más que distancie a un hermano masón de ser un verdadero iniciado, que la utilización del egoísmo para con sus hermanos.
Photo Iulia Mihailov on Unsplash

Como iniciados, hombres de bien y de buenas costumbres, nos es conocido que el egoísmo es un sentimiento que conlleva a la degradación del hermano masón, ya que éste sólo tiene cabida en ciertos seres humanos que sin importar la clase social ni la educación que se posean, utilizan esta falencia humana, para lograr conseguir lo que anhelan inmerecidamente, siendo una de la formas más denigrantes y perjudiciales de sacar provecho en beneficio propio, ya que al actuar egoístamente para conseguir sus fines, afectando a los demás, no sólo en lo que tienen derecho, sino que lo hacen para y tratar de sobresalir sobre los demás.

El actuar egoísta de un hermano masón, siempre irá en contra de los principios masónicos de libertad, igualdad y fraternidad, ya que el iniciado que se deje llevar por los sentimientos del egoísmo, nunca podrá comprender el valor que tiene la libertad en todos sus términos y en especial el de la libertad de pensar libremente, por tener que estar el libre albedrio de un hermano doblegado por la voluntad de otro, que por egoísmo considera que por ser como es, siempre estará por encima de los demás y que todo lo merece, así como tampoco podrá admitir en su conciencia el término de fraternidad, que es el estado del alma masónica, que le permite a los iniciados el respetarse como seres humanos, por encima de las diferencias y que conlleva irremediablemente a que el trato entre ellos sea siempre respetuoso, cordial y de apoyo mutuo.

Por otra parte el verbo mentir que etimológicamente proviene del término del latín “Mentiri” que significa no decir la verdad, o decirla pero en forma distorsionada, para que quien nos escucha quede convencido de que algo que piensa o que conoce no es así, o que lo que considera como cierto y verdadero no lo es, siendo sencillamente el arte del ser maligno que en base a actuaciones o situaciones que no son reales, trata de que los demás crean o piensan que son ciertas cuando no lo son.

La mentira también llamada engaño, siempre ha sido considerada por los iniciados y los hombres de bien y de buenas costumbres, como uno de los perjuicios más grandes y que conllevan a la degradación del hermano masón, ya que al mentir se puede afectar a uno de nuestros pares o congéneres, asaltándolos en su buena fe y traicionando la confianza depositada, tanto en lo referente a las relaciones personales, sociales o de negocios, siendo la mentira la bandera generalmente utilizada por los seres que no tienen la capacidad de actuar con la verdad, con honestidad y rectitud, y que además por no tener los argumentos necesarios para convencer a otra persona sobre algo, recurren a la mentira para sacar ventaja y afectar a sus congéneres, con el propósito de obtener beneficios personales o de terceros, que de otra manera jamás los podrían lograr.

La mentira en cualquier aspecto presentada como verdad a un hermano o un profano, es un acto literalmente antimasónico, ya que los iniciados se reconocen por hablar siempre con la verdad, además de ser justos y correctos en sus actuaciones y al engañar a sus pares o congéneres, se distancian irreparablemente del poder llegar a ser verdaderos masones, ya que la orden siempre ha tenido y tendrá como una de sus bases fundamentales el ser conformada por hombres de bien y de recto proceder, que todo lo que consiguen dentro de la orden o por fuera de ella es por su trabajo y sacrificio, y no abusando de la buena fe, ganándose prebendas u otros reconocimientos, mintiendo y desprestigiando a sus pares, distorsionando la rectitud de sus actos, condiciones o cualidades como seres humanos, ocultando la verdad del proceder de sus congéneres, pasando como pulcros, cuando solo están cubiertos por un conglomerado de mentiras o de verdades a medias.

No hay nada más que distancie a un hermano masón de ser un verdadero iniciado, que la utilización del egoísmo para con sus hermanos o el actuar velando la verdad con la mentira, o con base en verdades incompletas o a medias, conllevando estas dos actitudes y formas de actuar, a hacer en estos casos, que la degradación humana sea aún mayor, cuando el afectado es un hermano masón o un congénere de bien y que por lo tanto merecen tanto el respeto, como la consideración de sus pares.

H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro