20210518

La historia del Toque de Silencio como ejemplo de fraternidad

Fue entonada por primera vez en un acto  de demostración plena de cómo es que debería de ser la fraternidad

El toque del silencio según varios historiadores militares, es el himno solemne con el cual se rinde el último homenaje a los héroes que han dado la vida por su patria y que se remonta al periodo de 1861 a 1865, en el cual se libró  la guerra de secesión de los Estados Unidos de América, siendo que a esta pieza musical inicialmente se le otorgó la autoría al general de brigada de la unión Daniel Butterfield, quien supuestamente dispuso el modificar un himno francés, con el cual se tributaban honores a los soldados fallecidos, pero ha trascendido que el toque del silencio en verdad es un poema cuyo autor falleció en la confrontación de la guerra estadounidense, y que por la belleza de su música y letra ha trascendido universalmente, siendo ese toque utilizado inicialmente en los funerales militares y que con el trascurrir del tiempo, actualmente también se ejecuta en sepelios de ilustres personajes.

La verdadera historia de este poema tiene un sentido origen humilde, que data del año de 1862 en medio de la guerra fratricida de secesión, contando su legado que el capitán del ejército de la unión Robert Elly, quien se encontraba acantonado con sus soldados en un área rural cerca del área del rio James llamada de Harrison’s Landing en Virginia, mientras que las tropas del ejército confederado se encontraban al otro lado del angosto terreno. 

En esa área de maniobra y confrontación, una noche el capitán Elly alcanzó a escuchar entre las dos líneas enemigas, los quejidos y lamentos de un soldado herido, desconociéndose el bando al que pertenecía el militar, ante esta situación y sin el deber de hacerlo por estar en medio de la noche y entre dos líneas enemigas que se encontraban muy cercanas, el capitán decidió por humanidad arriesgando su vida el traer al hombre herido hacia sus líneas para que se le pudiera prestar la debida atención, y para lo cual se desplazó arrastrándose a través de los disparos, llegando hasta donde estaba el herido  y lo arrastró hasta su campamento. 

Cuando el capitán finalmente llegó a salvo, descubrió aun en la oscuridad de que se trataba de un soldado confederado que desafortunadamente por sus heridas ya había fallecido. Luego al encender una linterna con asombro encontró que el fallecido era su hijo, el cual se encontraba al inicio de la guerra estudiando música en el sur, y que cuando estalló la guerra el joven se alistó sin su conocimiento como soldado confederado. 

Al día siguiente abatido por el infortunio, solicitó a sus superiores el que le permitieran el realizar un entierro militar a su hijo a pesar que era un soldado del bando contrario, su petición fue autorizada parcialmente por los lazos de consanguinidad y del parentesco, y como en los sepelios militares siempre se acostumbra a utilizar la banda de músicos para entonar las melodías correspondientes a estas ocasiones, pero en este aspecto la solicitud fue negada por ser un soldado enemigo, pero posteriormente por respeto al padre del soldado, se autorizó el facilitarle un solo músico de la banda, siendo escogido por el padre el cornetero de la banda, para que este tocara una serie de notas musicales que el capitán había encontrado en el bolsillo de su hijo fallecido, notas musicales que también contenían la letra correspondiente a esta. 

Entonándose así por primera vez el toque del silencio, melodía que se volvió por su belleza un sentimiento que acongoja el corazón, y que es de especial significado y relevancia en estas ocasiones luctuosas; que todos nosotros en algún funeral militar o de personajes ilustres, hemos escuchado, pero pocos conocemos la letra de esta melodía, la cual me permito compartirla a continuación:

“El día ha terminado,

Se fue el sol de los lagos, de las colinas, de los cielos.

Descansa protegido, Dios está cerca.

La luz tenue, oscurece la vista

Y la estrella embellece el cielo

Brillando luminosa desde lejos

Acercándose, cae la noche

Agradecimientos y alabanzas 

Para nuestros días debajo del sol.

Debajo de las estrellas, debajo del cielo 

así vamos, esto sabemos:

Dios está cerca”.

Realmente considero que por lo menos para mí, estas notas musicales son impactantes y remueven las fibras más íntimas y sensibles del ser humano, y en especial porque está sentida melodía se entona siempre en momentos de gran aflicción, pero si vamos a la historia de esta partitura, realmente esta fue entonada por primera vez en un acto  de demostración plena de cómo es que debería de ser la fraternidad, aun si esta se realiza en medio de la guerra, en el cual a pesar de las diferencias que ocasiona la confrontación bélica fratricida, en ella también hay cabida para los sentimientos fraternos, recordándonos que los sentimientos y las actitudes de ser fraternales en todo y para con todos, nos son ampliamente conocidas para nosotros los masones y para todos los hombres de bien y de buenas costumbres. 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro

Bibliografía:

•         Encyclopedia of The de American Civil War – A Political, Social and Military History - Editores David s. Heider y Jannet t. Heider – 2005.