20210512

La masonería como una escuela de pensamiento

La orden masónica como una escuela del pensamiento siempre construye sobre el nivel que cada generación de iniciados aportó con su trabajo y esfuerzo.

Una escuela del pensamiento es en sí misma, una comunidad académica cuya función esencial es el de la reflexión intelectual, en la que sus miembros comparten ciertas características comunes, que estudian los fenómenos y los acontecimientos desde una perspectiva multidimensional, imprimiéndoles a sus estudios un significado y un contexto amplio y profundo, que trasciende lo meramente simbólico, y que en el caso de la masonería, que es diferente a todas las demás organizaciones intelectuales, ya que en la orden se determina el irrestricto respeto por el libre pensamiento de sus miembros en todos los sentidos, pero que como escuela iniciática, busca conseguir el ideal del progreso de la humanidad como bien general, dejando de lado el interés personal.

La orden masónica como una escuela del pensamiento siempre construye sobre el nivel que cada generación de iniciados aportó con su trabajo y esfuerzo
Photo by Mwesigwa Joel on Unsplash

La orden masónica como una escuela del pensamiento, es una organización iniciática que reúne en su seno a hombres libres y de buenas costumbres, que como institución que ha traspasado los lindes de la historia, que tiene un fiel arraigo a su pasado histórico, que no olvida su fundación ni a sus fundadores, pero que se mantiene vigente en el tiempo porque ha evolucionado y su trascendencia se debe a que realmente es una organización que además de continuar con las tradiciones, se amolda a los tiempos, y que ha pasado de ser una organización llamada masonería operativa, a ser una masonería especulativa, que ya no construye templos físicos, sino que faculta con sus enseñanzas a que sus miembros construyan por sí mismo su propio templo interior.

Nuestra institución iniciática que desde sus orígenes como masonería operativa se proyectó como una escuela rudimentaria del pensamiento, que inicialmente se dedicaba al arte de la construcción y de la arquitectura, pero que a su vez también incluía en sus guías intelectuales, las lecciones para el crecimiento espiritual de sus miembros, proyectándolos como hombres de bien y de obreros virtuosos. En los tiempos de la masonería especulativa, que hoy en día es en verdad una escuela moderna del pensamiento, organización de hombres libres y de buenas costumbres, con intereses afines de ser cada día mejores seres humanos y de trabajar como un solo conjunto, para conseguir en el tiempo que este mundo sea mejor para todos, y que con la práctica de las virtudes se consiga que las falencias humanas sean decantadas hasta la erradicación, proceso lento e interminable por nuestra naturaleza humana, pero el trabajar en ello es un gran avance.

La orden masónica como una escuela del pensamiento siempre construye sobre el nivel que cada generación de iniciados aportó con su trabajo y esfuerzo, haciendo primero un análisis de logros y de resultados, para así poder determinar si es necesario el modificar en cierto grado el camino a seguir, como el aprender de las lecciones que han dificultado el avance, para que este sea más ortodoxo y para que así las nuevas generaciones y las futuras trabajen sobre bases sólidas ya construidas, para que sobre lo ya conseguido y recibido, se continúe avanzando en el camino de la perfección humana, que como sabemos es algo inalcanzable, pero si se trabaja en ello, permite que a quienes sean las nuevas generaciones en la orden, continúen en el proceso sin necesidad de dar pasos atrás, sino de seguir siempre avanzando en pro de un mejor futuro.

El trabajo masónico actual lo realizan los iniciados en dos formas que son congruentes, siendo la primera el trabajo de la construcción del templo interior el cual es un trabajo solitario y netamente personal, en el cual cada hermano masón realiza el proceso intangible de limar las asperezas de su piedra bruta, para tratar de eliminar las falencias de su personalidad, lo cual lo conllevará a ser un mejor ser humano, y la segunda forma del trabajo masónico es el que se realiza en el interior de las logias, tanto en sus tenidas o trabajos, en los cuales se busca que todos los hermanos que conforman el taller, basados en la simbología y en el compendio de las enseñanzas masónicas, propendan por desenvolverse masónicamente en todos los actos de su vida tanto masónicos como profanos en la mejor forma, actuando siempre con honradez, rectitud y en justicia, tanto para su bien como para el de sus hermanos y congéneres.

Finalmente considero que cada logia masónica debe de ser en sí misma una escuela del pensamiento, que le facilite tanto a aprendices, compañeros y maestros el comprender el sentido esencial de las enseñanzas masónicas, filosóficas y de vida, y que mediante procesos de reflexión intelectual y de un posterior razonamiento, le permitan realmente ser hombres de bien y respetuosos de todo y de todos, además de ser seres humanos filantrópicos en las necesidades de sus semejantes y de ser también ejemplos por su forma de interactuar con sus hermanos y congéneres, siendo siempre hombres que emiten luces y guías a sus hermanos, como también a ser por su trato fraternal unos ejemplos, en el cómo deben de manejarse las situaciones difíciles, comprendiendo, aconsejando y guiando a quien tiene inconvenientes y que por las situaciones del momento no vislumbra una salida lógica y razonal a sus dificultades y problemas, además que las logias siempre deberían de estar en el proceso intelectual de irradiar tanto las enseñanzas como de la sabiduría masónica, las cuales conllevarán irremediablemente al engrandecimiento intelectual y espiritual de los hermanos masones.

Como única conclusión a este trabajo podemos determinar que la orden masónica como una escuela del pensamiento, es la institución iniciática y humanista que trabaja para que sus principios de libertad, igualdad y fraternidad sean comprendidos, y que estos sean arraigados por nuestra civilización para el bien de la humanidad.

H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro