20210806

Ecuanimidad y Masonería

El masón como ser ecuánime, siempre estará dispuesto a asumir lo inevitable con serenidad, aún frente a la adversidad

El término de Ecuanimidad proviene del latín “aequanimĭtas”, que significa imparcialidad o neutralidad, siendo sus componentes léxicos “aequa” que significa igual, “anima” que significa “animo” y “atis” que significa imparcialidad, y en nuestros tiempos este concepto es entendido como el estado mental del ser humano capaz de reflejar el equilibrio y la estabilidad emocional, aunque se encuentre en una situación de tensión, que le pueda afectar su equilibrio emocional.

Otros estudiosos del tema indican que la ecuanimidad es un estado de compostura y estabilidad psicológica, que no puede ser perturbado por la exposición a diferentes emociones como lo son el dolor, la pena, la tristeza, la ira y otros aspectos emocionales que puedan conllevar a la intranquilidad del espíritu. En el campo de la filosofía la ecuanimidad está en conexión con la rama denominada estoicismo, el cual se define como la capacidad o la fuerza de voluntad que tiene un ser humano para controlar sus emociones o sentimientos, manteniéndose firme y apacible ante la adversidad.

La ecuanimidad como actitud mental es en realidad una virtud, que algunos seres humanos la pueden llegar a experimentar a plenitud, la cual solo es posible de ser conseguida, con el transitar del tiempo, el vivir todo tipo de emociones, incertidumbres y experiencias tanto positivas como negativas, las cuales conllevan a que la razón se imponga sobre las emociones, pero para ello se requiere de un gran trabajo mental y de reflexión interno, que permita el aprender a controlar las emociones y a disfrutar de la tranquilidad que proporciona, el no verse afectado por conflictos ni internos ni externos.

El masón como ser ecuánime, siempre estará dispuesto a asumir lo inevitable con serenidad, aún frente a la adversidad
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Así mismo la ecuanimidad necesariamente se relaciona directamente con los conceptos de igualdad, equilibrio, mesura, sensatez e imparcialidad, que a la vez son virtudes que muy pocos hombres poseen y ponen en práctica, pero que son los bastiones fundamentales de las personas libres y de buenas costumbres, como lo son esencialmente aquellos seres humanos, que por instinto y naturaleza propia, han determinado y dado el gran paso de iniciarse en los antiguos y augustos misterios de la francmasonería.

 Es por ello que la ecuanimidad es una virtud que es natural que exista en el alma y el corazón de los iniciados, ya que ellos la practican en todas las circunstancias de la vida, ya sea en el ámbito masónico como profano, virtud que hace que los hermanos masones se destaquen por ser individuos emocionalmente estables, y que son capaces de tomar decisiones a conciencia porque es lo correcto, como a ser plenamente asertivos en las diferentes situaciones y vicisitudes que se les presenten durante su existencia.

La relación existente entre ecuanimidad e igualdad que son parte de la concepción del deber ser del hermano masón, se visualiza sencillamente porque el iniciado por comprender a profundidad el concepto de igualdad, le es fácil el ver las cualidades que posee el concepto de ecuanimidad, ya que por encontrarse indudablemente entre sus iguales, y en especial cuando realiza los trabajos que le corresponden en logia, lo hace en compañía de sus pares en perfecto equilibrio y unidad, cumpliéndose además con el  inexorable designio del respeto al primero entre sus iguales, pero en perfecta armonía con todos, lo que permite y facilita que los trabajos logiales siempre se realicen en plena tranquilidad espiritual.

Con la relación existente entre la ecuanimidad y los conceptos de equilibrio, mesura , sensatez e imparcialidad, que también hacen parte del bagaje de las virtudes que distinguen al hermano masón como iniciado, implican que  por ser un hombre libre y de buenas costumbres, siempre actúa en forma equilibrada ante las circunstancias de la vida tanto en el campo masónico como profano, al igual a como toma las cosas y reacciona con mesura ante los logros como en las dificultades, siendo asa mismo sensato e imparcial, cuando ha de tomar decisiones o determinaciones con referencia a sus pares y congéneres.

El hermano masón como ser ecuánime, siempre estará dispuesto a asumir lo inevitable con serenidad, aun cuando las circunstancias adversas le dificulten su vivir, aceptando con resignación estas pruebas de la existencia, pero con el mejor ánimo resiliente, de hacer hasta lo imposible para buscar el mejor camino hacia las posibles soluciones, y así poder salir fortalecido de los tiempos de tormentas y de incertidumbres.

La concepción más hermosa y contundente de la ecuanimidad que hace destacarse al hermano masón, es la que corresponde a la forma como el iniciado tiene arraigado en su ser,  que  como seres humanos tenemos que algún día trascender al oriente eterno, evento inevitable al cual deberemos en la debida hora cumplir, pero como iniciados y masones aceptamos esta realidad que nos es inherente, y que llegado el momento cumpliremos con nuestro designio terrenal con perfecta ecuanimidad, y que como conocedores de que este paso es inexorable, procederemos a realizarlo en plena tranquilidad espiritual y con humildad, orgullo y honor por haber cumplido nuestro ciclo terrenal, en la mejor forma posible, ya que siempre fuimos seres fraternos, leales, honestos, justos, filántropos y altruistas.  

 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
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Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro