20210803

Honestidad y Masonería

El actuar honesto del masón tanto en el campo profano como masónico, lo lleva necesariamente a ser ejemplo como persona de bien y de buenas costumbres

El término de honestidad proviene de los términos del latín “Honestĭtas u  Honestitātis” que significan la cualidad de honrado, honesto, recto, digno, decoroso y razonable, entre otras concepciones más. Sus componentes léxicos son “Honoris” que tiene que ver con el honor y la rectitud, y “Stus” que es un sufijo usado para formar adjetivos, más el sufijo “Idad” que significa cualidad.

Ahora bien, como a la concepción de honestidad se le designa la cualidad de honesto, que como tal hace referencia o tiene que ver con el conjunto de condiciones o atributos personales que entre otros son la honradez y la justicia; así como también la honestidad es calificada como la virtud de aplicar las concepciones ya descritas para evitar ocasionar afectaciones o perjuicios a nuestros congéneres.

Otros pensadores y eruditos consideran que la honestidad es una cualidad que define la calidad humana, que consiste en la capacidad que tiene el ser humano de comportarse acorde con los valores de ecuanimidad, justicia y verdad, ideas que también definen a la honestidad como la virtud que caracteriza a las personas por el respeto a los principios morales, las buenas costumbres y los bienes que no son propios.

Photo by Jon Tyson on Unsplash

Así mismo la honestidad incluye que el ser humano tenga una trasparente identidad propia, así como a estar siempre armónico y coherente entre su pensar, palabras y forma de actuar, lo cual lo hará tener una excelente interrelación con sus congéneres.

La honestidad también es determinante con referencia a  saber aceptar y posteriormente corregir los errores, ya que aceptarlos es una señal de grandeza y entereza moral, y aún es más importante que reconocer los errores es enmendarlos, con el compromiso de caballeros y de hombres de bien de no volver a caer en ellos, y si con nuestras equivocaciones hemos afectado alguno o algunos de nuestros congéneres, tener la hidalguía y la templanza para reparar los daños y afectaciones causadas, ya sean estas materiales o morales.

Entrando en el campo masónico, la honestidad es una cualidad que hace que el iniciado se destaque entre sus hermanos y congéneres, porque su rectitud como hombre de bien, lo conlleva irremediablemente a que su actuar sea transparente, sin dejar el menor rastro de duda, además de que  su desenvolvimiento en el mundo fenomenal, siempre estará basado en la razón y tangente con la verdad.

El actuar honesto del masón tanto en el campo profano como masónico, lo lleva necesariamente a ser ejemplo como persona de bien y de buenas costumbres, y que además por ser un hombre diáfano en los negocios y correcto en la realización de sus trabajos y responsabilidades, emite sin proponérselo un aura de confianza, que hace que sus semejantes con quienes interactúa le tengan credibilidad, porque consideran que nunca les va a faltar a la palabra dada, como a los compromisos y obligaciones pactadas.

El hermano masón dentro de su honestidad, también es plenamente leal a sus hermanos masones, apoyándolos y acompañándolos en los momentos difíciles, como también en los buenos, ya que ha desterrado todos los sentimientos relacionados con la envidia, la hipocresía y demás sentimientos adversos y malévolos que hacen parte de la indignidad humana.

El hermano masón es también vertical y honesto en relación con sus principios morales y masónicos, ya que se mantiene firme y fiel a ellos, ya que son su guía y quienes le direccionan su actuar en el mundo terrenal, no los entrega ni cambia sin importar las presiones externas de cualquier índole que se ejerzan sobre él, tratando de forzarlo a no cumplirlos o a hacerlo parcialmente, con el pretexto de que todo el mundo lo hace y que actuando así podría conseguir un beneficio no correcto o inmerecido, ya sea para él o para un tercero, prefiriendo ser señalado y criticado, a actuar deshonestamente.

También es imperativo que el hermano masón sea un hombre respetuoso y cumplidor de las leyes naturales, de las masónicas y de las de la sociedad, ya que por su entereza de carácter y corrección de su actuar y vivir, jamás pensaría en no cumplirlas, ya que su ser, su corazón y su conciencia no se lo permitirían, además de que tampoco aceptaría el interpretar y usar la ley para su conveniencia, en prejuicio para sus pares  y o congéneres.

Finalmente considero que el ser humano que se considere verdaderamente masón, es honesto por naturaleza, por formación, por vocación, y porque dentro de su ser solo hay cabida para lo correcto, lo trasparente y sincero, y porque siempre  actúa en equidad, en justicia y propendiendo por el bien general y no del particular; además porque todas sus decisiones y determinaciones las toma honesta y razonadamente a conciencia, respetando a sus hermanos y congéneres, lo cual le permite el vivir en plena armonía espiritual y por lo tanto en paz consigo mismo. 

La única conclusión a la que he llegado al final de este análisis, es que para realmente ser un buen masón, es imprescindible el ser honesto y trasparente en todo nuestro actuar, siendo diáfano e incontrovertible el que el ser masón, es ser honesto.  

 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia sede Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro