20210924

El acatamiento del hermano masón a la ley

Un ser humano que sea masón, siempre estará presto a acatar la legislación masónica y profana. Jamás faltará a sus deberes y a sus palabras.


El ser masón implica intrínsecamente el ser cumplidores de las leyes universales, como a las de Dios y a las de los hombres, leyes que al estar vigentes, implican que deben ser acatadas y cumplidas acorde a como estas fueron diseñadas, redactadas y promulgadas.

Las leyes masónicas y en general toda la normatividad existente y vigente en nuestra orden, fueron diseñadas por masones y escritas para ser entendidas y aplicadas por masones, queriendo esto decir que esta legislación fue elaborada para ser las guías o derroteros de los hombres libres y de buenas costumbres y no diseñadas para que cada uno a su acomodo las interprete, como acontece normalmente en el mundo profano.

El acatamiento a la ley es de carácter obligatorio, pero masónicamente se entiende que el cumplirla es el deber ser y no como algo impositivo, ya que el masón como ser íntegro y que profesa el respeto por todo y por todos, lo hace como algo que es innato para el iniciado, que es el de velar siempre por cumplir con sus obligaciones masónicas y profanas incluyendo el cumplimiento a la normatividad tanto masónica como profana.
El acatamiento masónico a la legislación vigente corresponde a todos los miembros de la institución, sin importar su forma y manera de existir o campo de desempeño en el mundo profano, porque siempre estarán acordes y a la altura de los iniciados, para quienes lo normal es el cumplimiento de sus deberes.

Nuestras legislaciones masónicas por estar redactadas en forma diáfana y sin velar ninguna intención distorsionada con respecto a las buenas costumbres de quienes las crearon y promulgaron, quienes en su debido momento las concibieron como la guía para el desenvolvimiento de los hermanos masones dentro de su institución. Entre estas normatividades están los Landmarks, que son los pilares fundamentales de nuestra legislación masónica y de estos, se desprenden tanto la constitución como los estatutos masónicos siendo lo esencial al respecto, el que todos ellos están escritos pensando en que su aplicación debe de ser efectuada por masones, o sea hombres íntegros y de excelsos valores y principios y no por profanos, ya que para algunos de ellos nuestras normatividades les parecerían insulsas y les facilitarían el actuar no ortodoxo.

Lo más honroso y hermoso de la legislación masónica es que estas están escritas de una manera sencilla, para que jamás se necesitaran de estudios de derecho para entenderlas ni de dominar profundos conceptos jurídicos para comprenderlas, además porque entre hombres de bien y que se consideran como iguales siempre respetarán las legislaciones a las que este sometidos.

Por otra parte para todos los masones nos es conocido que en la legislación masónica y en especial en la constitución y reglamentos, existen capítulos explícitos para el investigar y juzgar como debiere de ser la conducta de los iniciados, pero estos procesos masónicos solo corresponden a los aspectos disciplinarios, éticos y morales, procesos que se deben de desarrollar en forma fraternal y en tiempos prudenciales para determinar si las actuaciones fueron correctas o incorrectas, si fueron dolosas o no, pero solo a nivel disciplinario, porque cuando las investigaciones y posterior juzgamiento corresponda a casos penales, estos debe de ser investigados y juzgados necesariamente por la justicia ordinaria a quien le recae totalmente esa competencia.

Finalmente os digo mis queridos hermanos que como masones somos garantes del cumplimiento de las leyes, tanto escritas como de las que están inmersas en nuestros usos y costumbres; y que como estamos acostumbrados a hablar siempre con la verdad, a actuar siempre con rectitud, siempre nos destacaremos como ejemplos en lo que corresponde a cumplir con nuestros deberes y en especial a cumplir con nuestra palabra. El masón no requerirá nunca de jurar a sus pares que cumplirá con sus obligaciones, promesas y palabras, porque para él es natural el hacerlo, ya que nunca sería masónico el no cumplir con sus compromisos y en especial con su palabra, así como tampoco a utilizar sus influencias para sacar ventaja sobre sus hermanos, ya que el masón siempre será leal y sincero para con sus pares y congéneres en cualquier circunstancia de la vida.

Como única conclusión a este escrito es que considero que un ser humano que sea masón, siempre estará presto a acatar la legislación masónica y profana y que jamás faltará a sus deberes y a sus palabras.

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro