20211029

La fraternidad un imperativo categórico en masonería

La fraternidad es el sentimiento afectivo que hace que el vínculo entre los hermanos sea cabalmente intachable, por soportarse en el respeto mutuo, en la honorabilidad y rectitud, en un trato afable, sincero y bondadoso.

Como ya lo expuse en algún trabajo anterior, la fraternidad es en sí un concepto que dentro de él tiene una inmensidad de parámetros, que determinan que la Fraternidad sea entendida como uno de los más inmensos, extraordinarios  y nobles sentimientos que puede y debería de experimentar el ser humano en su existencia; así mismo como nos es conocido por ser hermanos masones, la fraternidad ha sido desde siempre uno de los ideales más antiguos y proclamados por los iniciados en nuestros antiguos misterios, como por los más grandes pensadores y filósofos de nuestro mundo.

La fraternidad es el sentimiento afectivo que hace que el vínculo entre los hermanos sea cabalmente intachable, por soportarse en el respeto mutuo, en la honorabilidad y rectitud, en un trato afable, sincero y bondadoso, siendo por ello que el tratamiento entre iniciados siempre será el de hermanos. Así mismo la fraternidad es realmente una relación que solo puede darse de verdad entre quienes se consideran como iguales, cuya unión fraterna siempre estará respaldada por los sentimientos de amistad, de camaradería, de respeto y de dignidad con humildad.

La fraternidad en el campo masónico, es a su vez el sentimiento que emerge del corazón de los  iniciados en los antiguos misterios, quienes después de conocerse e interactuar en logia, han comprendido que tienen inmensas afinidades, distinguiéndose por ser sinceros y diáfanos en las relaciones personales, siendo inequívocamente respetuosos y justos en todas sus apreciaciones y determinaciones, por hablar siempre con la verdad además de ser cumplidores de sus deberes y obligaciones en todos los campos de la vida.

La fraternidad es el sentimiento afectivo que hace que el vínculo entre los hermanos sea cabalmente intachable, por soportarse en el respeto mutuo, en la honorabilidad y rectitud, en un trato afable, sincero y bondadoso.
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Así mismo la fraternidad masónica se vive a través de las diferentes maneras de integración, basadas en procesos sinceros de comunicación sin ningún tipo de reservas y que por compartir ideales existenciales comunes, concuerdan adicionalmente con los deberes iniciáticos de trabajar para ir minimizando paulatinamente sus falencias humanas, para si poder crecer espiritualmente en la virtud, como es el deber ser de los hombres de bien y de buenas costumbres.

La fraternidad por ser uno de los sentimientos más nobles que pueda experimentar un iniciado, es lo que ha permitido en el tiempo que entre los hermanos masones, se constituya una identidad de hermandad sin ningún tipo de egoísmos, que únicamente busca el bienestar general tanto de sus hermanos masones como de sus congéneres, siendo sencillamente altruistas en los buenos momentos como resilientes en los momentos difíciles y con el ideal imperturbable e irrenunciable de que este mundo cada día puede ser mejor.

Si analizamos lo escrito, podremos sin ninguna duda el concluir inicialmente que la fraternidad como tal, sí es fundamental para nuestra orden masónica, porque sin ella el trabajo logial no sería factible de realizar en forma óptima, porque para que las logias cumplan con sus propósitos primordiales e insustituibles del trajinar y laborar por el hacer de hombres buenos mejores hombres y que, adicionalmente los talleres masónicos en su accionar iniciático, siempre deberán de propender por el conseguir el bien general, dejando de lado el interés particular, lo cual hace que imperiosamente reine la fraternidad para así poder conseguir los fines esenciales de la orden.

Para que pueda reinar realmente la fraternidad en los talleres masónicos, este sentimiento que además de ser hermoso y magnánimamente fundamental para quienes se consideran como hermanos, este debe de ser complementado en su integralidad con los preceptos iniciáticos del respeto, de la igualdad, de la tolerancia, de la templanza, de la libertad en todas sus posibles expresiones, de la humildad, de la solidaridad y  de la filantropía entre otros.

Solo podrá afirmarse  que en los talleres masónicos existe y reina la fraternidad, cuando en ellos los hermanos a pesar de las diferencias en las concepciones personales y de criterio, logran trabajar en perfecta unión y armonía, respetando el querer y sentir de la mayoría sin demeritar o discriminar a quienes piensen diferente, trabajando al unísono, motivados por el  convencimiento  diáfano de que es la forma ortodoxa de hacerlo y no por imposición dogmática doctrinal alguna, sino porque es el deber ser, de que a pesar de que existan diferentes posiciones, las decisiones siempre se tomarán en consenso como resultado de argumentaciones claras y concretas, ceñidas a la verdad y a la razón, sin la utilización de presiones o imposiciones, cumpliéndose el precepto masónico de que la unión hace la fuerza, fuerza que hace que las cosas sean posibles.

Así mismo cuando reina la verdadera fraternidad en los templos masónicos, indiscutiblemente es porque reina la armonía entre los hermanos, lo cual hace posible y viable el trabajo masónico del construir el templo interior dentro del corazón de cada iniciado, a la vez que se destierran los innobles sentimientos de la envidia, del egoísmo, del malsano deseo de sobresalir sin merecerlo y de la traición fundamentada en que el fin justifica los medios, falencias humanas que son el medio que desafortunadamente poseen algunos seres humanos para conseguir sus objetivos, cuando saben que por el camino correcto y por no haberse esforzado como se debiere, no serían merecedores de obtenerlos.

Como conclusión final a este escrito, sostengo con contundencia que la fraternidad es fundamental para el existir y para el devenir de la orden masónica y por ello, es por lo que es de imperiosa necesidad, de que todos los hermanos masones sin importar sus cargos en su taller, hagan sus mayores esfuerzos para que la fraternidad continúe siendo un pilar insustituible de la orden masónica, para así conseguir que las logias realmente sean un remanso de paz y el lugar especial en el que los iniciados puedan propender por seguir en su avance en el proceso iniciático y esotérico de  su crecimiento personal, ético y moral para su bien, como para el de sus hermanos, el de su familia y el de la humanidad en general.


H .·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P .·. V .·. M .·. LOGIA LUMEN NO 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica carlos Aranza Castro