20211027

Venganza y masonería

El antimasónico y abominable deseo de la venganza. La venganza o el deseo de venganza no puede tener cabida alguna en el alma o en el corazón del hermano masón.


Etimológicamente el término de venganza proviene del término “Vengar” el cual proviene del latín vindicare que quiere decir vindicar o sea vengar o desquitarse. La venganza se define como una satisfacción o un desquite contra una persona o individuo, en respuesta a una mala acción o a un acto que es percibido o se toma como un agravio o un perjuicio recibido, así como también se puede considerar como un objetivo injurioso y no reparador.

El deseo de venganza es un conjunto de conductas y acciones que se realizan con el propósito de afectar, perjudicar o destruir a una persona o a un colectivo que es distinguido como culpable o responsable de causar un daño a otro o a otros. Así mismo también se conoce como el deseo que puedan tener las personas para por cuenta propia el hacer justicia cuando algo les fuera arrebatado sin justificación, por lo que podemos tomar como una conclusión inicial, el afirmar de la venganza es a la vez una forma de coordinar conductas relacionadas con agresiones.

En psicología la venganza se entiende como el conjunto de diferentes comportamientos dirigidos, con el propósito esencial de afectar o de perjudicar a un ser humano o a un colectivo de individuos, que son señalados, indicados o percibidos como responsables o culpables del haber ocasionado un mal o una afectación grave, así esta afectación sea la consecuencia de una acción culposa o dolosa.

El antimasónico y abominable deseo de la venganza. La venganza o el deseo de venganza no puede tener cabida alguna en el alma o en el corazón del hermano masón.
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La venganza siempre ha sido parte de nuestra doliente humanidad, teniéndose como un ejemplo de ello, a que en la Grecia antigua se rendía culto a la diosa “Némesis” que fue conocida como la diosa de la venganza, siendo una de sus características mitológicas especiales de ella, el que no se encontraba sometida a ninguno de los dioses del olimpo y que se encargaba de castigar los excesos de los seres humanos, que se atrevieran a perturbar el equilibrio natural y universal de los acontecimientos o de las cosas.

Con el transcurrir del tiempo y de la civilización y con posterioridad al nacimiento y conformación del concepto actual de justicia, la venganza comenzó a ser considerada como un aspecto o actuaciones de índole nocivo o negativo, calificándose adicionalmente como actos que se consideran hoy en día como ruines, indignos y miserables, además de ser egoístas y que son tildados de ingratitud, porque no conducen ni promueven a conseguir el anhelado bien común, por lo que son actitudes y acciones claramente condenables.

Actualmente la venganza no está ni ética ni moralmente permitida, penalizándose como inaceptable la antigua y aceptada ley del talión, porque en forma concreta y racional, la justicia se debe de canalizar exclusivamente a través de las legislaciones vigentes, cuyas leyes y normativas propenden porque estas sean objetivas y que a su vez promuevan la paz social, para lo cual deben de ser aplicadas con equidad para los hombres que no las acaten o las quieran acomodar a sus propios intereses ya sean personales o de terceros.

De acuerdo con varios Psicólogos la venganza puede tener sus orígenes en el odio, el cual ha sido definido en forma general como un sentimiento de un inmenso y profundo rencor o antipatía, así como también corresponde a sentimientos de disgusto, de animadversión, de enemistad, de repulsión o de rechazo hacia un ser humano u objeto, que genera el deseo no solo de evitarlo, limitarlo o destruirlo, sentimientos que generalmente están condicionados o acompañados del malsano deseo de la venganza.

En el campo masónico considero que la venganza o el deseo de venganza “No” puede tener cabida en nuestra orden, porque quienes la conforman siempre se han considerado, se consideran y se considerarán como hermanos y como sus pares o iguales, quienes además son respetuosos de todo y de todos, en especial con el respeto a la libertad de pensamiento, como a las ideas o a los ideales de sus hermanos y de todas sus posiciones tanto políticas, religiosas y en los demás campos de la existencia, por lo tanto siempre serán hombres probos y humildes, que siempre sabrán perdonar las falencias y equivocaciones de sus pares, además que todas las diferencias que normalmente puedan surgir por la condición de seres humanos, estas siempre serán dirimidas y conjuradas mediante el diálogo sincero que debe confluir en la razón de las cosas y situaciones y en la comprensión que siempre debe de reinar entre los hermanos masones.

Por la sagrada y extraordinaria condición de iniciados y de masones, es por lo que es inadmisible que la degradante falencia humana de la venganza o el deseo de la venganza se genere y aún menos que se arraigue o se enclave en el ser interior del masón, por ser de verdad un sentimiento y deseo totalmente contrario a la benevolencia y al amor fraternal que se debe de vivir entre iniciados, además porque el sentimiento de venganza es un factor altamente malévolo en especial para el ser humano que lo sienta o lo permita dentro de su ser, porque le hará perder la paz interior y la estabilidad emocional y espiritual, que seguramente lo afectarán también en su integridad si hace efectivo su deseo de venganza así sea solamente degradando, afectando o infringiendo un perjuicio a su contraparte en el aspecto anímico o de dignidad, así no se afecte su integridad personal.

Como conclusión general al tema tratado, considero sin temor a equivocarme que la venganza o el deseo de venganza no puede tener cabida alguna en el alma o en el corazón del hermano masón, porque por su misma esencia masónica, el siempre estará lejos y totalmente distante de generar sentimientos que puedan afectar o atentar contra su serenidad y equilibrio espiritual, porque como ser racional y librepensador, su ideal es siempre vivir en paz y en armonía con sus hermanos y congéneres, porque de no ser así y de mantener cualquier tipo de animadversión hacia un hermano masón o congénere, que le despertare en su interior el antimasónico y abominable deseo de retaliación o de desquite, que es normalmente conocido como venganza, lo descalificarían primero como masón y segundo como un hombre justo, libre, fraterno y como un buen ciudadano del mundo.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro