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La grandeza de la orden masónica

La institución masónica una organización humana que propende por la grandeza del alma


El término de grandeza etimológicamente proviene del latín “Grandis” que significa grande y del sufijo “Eza” que indica cualidad, propiedad física, o característica de moral o de virtud. Así mismo de acuerdo con varios diccionarios se puede concluir que también grandeza es un sustantivo que se refiere al tamaño o dimensión excesivo o desmesurado de algo respecto a otra cosa del mismo género o especie. En España la grandeza es definida como esplendor, majestad, realeza, dignidad, señorío, magnificencia, poder, solemnidad, pujanza, supremacía y a la elevación del alma y del espíritu.

La grandeza de la orden masónica no está en la espectacularidad de sus edificaciones y construcciones físicas, ni en sus capacidades económicas, ni en las más esplendorosas y extraordinarias celebraciones, sino en la magnanimidad y la nobleza del alma de los hermanos masones que la conforman, concepción que puede comprenderse esencialmente por ser la masonería una institución que tiene sus bases fundamentales en las tradiciones milenarias de las primeras escuelas iniciáticas, que se soportaban esotéricamente en los antiguos misterios, en la sabiduría ancestral y en las enseñanzas de las grandes civilizaciones de todas las épocas, cuyas lecciones de vida y de altruismo fueron absorbidas y apropiadas por la orden masónica.

La institución masónica una organización humana que propende por la grandeza del alma
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 La grandeza de la orden masónica puede verse desde el punto de vista de que es una institución que desde siempre ha evolucionado como una escuela iniciática y de crecimiento personal, cuyo fin esencial es el de hacer de los hermanos masones hombres verdaderamente dignos y respetuosos de todo y de todos, además de fomentar en los iniciados el que por intermedio de su estudio y trabajo masónico puedan encaminarse hacia su realización como seres humanos y como masones, haciendo de ellos un emporio de hombres virtuosos a pesar de sus falencias humanas, quienes nunca descansarán de esforzarse por engrandecerse en el aspecto iniciático como en el moral y en el ético.

La grandeza de la orden masónica puede comprenderse, porque desde el despertar esotérico de los iniciados que acontece al recibir el primer grado de aprendiz masón, se comprometen como caballeros y hombres de honor a vivir masónicamente con el deber de poner en práctica las enseñanzas de la orden y en especial entre otras las relacionadas con la concepción de la rectitud, justicia y equidad en el actuar, de hablar con la verdad, a ser humildes y filántropos con nuestros hermanos y congéneres, además de saber guardar el prudente silencio, enseñanzas que nunca dejarán de tener validez, sin importar que por nuestro trabajo y compromiso con la orden escalemos los demás grados tanto simbólicos como los filosóficos, porque los grados que optemos sobre el de aprendiz, las enseñanzas y responsabilidades de estos, serán complementarias a las del primer grado.

La grandeza de la orden masónica, también se ve perfectamente reflejada en que nuestra antigua e iniciática institución se conforma por hombres de bien y de buenas costumbres, quienes siempre estarán cobijados y serán respetuosos y cumplidores de las diferentes normas y reglamentaciones masónicas, como son los landmarks y demás jurisprudencia masónica, contemplada en los diferentes códigos morales, estatutos, reglamentos, que son legislaciones hechas por masones para masones, por lo tanto son de solo aplicabilidad a los hombres rectos y de buen proceder, además que los iniciados también deben de ser responsables en el acatamiento de las leyes naturales, a las de dios y a las de la sociedad.

Otros de los aspectos de la grandeza de la orden masónica, están condensados en los preceptos masónicos de libertad, igualdad y fraternidad, porque con su observación y cumplimiento, los hermanos masones además de tener los mismos derechos y deberes, siempre propenderán por la libertad en todas sus concepciones, iniciándose esta obligación por la libertad absoluta de conciencia y del pensamiento así como con respecto a quien piense diferente.

Con relación a la igualdad, porque el hermano masón que no se considere igual a sus hermanos, no será digno de pertenecer a nuestra institución, porque basados en ese precepto, todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, determinándose así el concepto de la equidad en todo, incluyéndose en ella lo relacionado con los temas de la justicia.

Con relación al principio o precepto de la fraternidad, es que este conlleva a que la grandeza de la orden se sustente en que como hermanos masones en todas las circunstancias de la vida, sean en el templo o fuera de él, siempre serán fraternos con sus pares, porque al ser verdaderamente fraternos facilita que se dé el hermoso sentimiento de la amistad, del cual florece tanto la comprensión y el apoyo mutuo en especial en medio de los problemas y de las dificultades normales de la existencia, además de ser garantes de la dignidad humana y masónica para con todos.

La grandeza de la orden masónica es lo que le ha permitido su trascendencia en el tiempo, porque además de ser una institución iniciática conformada por hombres de sobresalientes virtudes, quienes además de ser hombres dedicados al engrandecimiento del ser humano, que por estar motivados por las enseñanzas masónicas, trabajan permanentemente en sus templos interiores, procurando el que cada día puedan llegar a ser mejores hombres en relación a como lo fueron ayer, además de buscar incansablemente el bien general, siendo también altruistamente filántropos y solidarios con sus hermanos y familias, al igual que con su comunidad y con sus congéneres en desgracia, con el propósito de que este mundo sea en algún momento mejor para todos.

Finalmente considero que por ser la institución masónica una organización humana que propende por la grandeza del alma de quienes la conforman, no queriendo decir que por ello esta sea perfecta en sí misma, ni que quienes la conforman sean hombres perfectos, pero que tanto ella como los hermanos masones, por estar siempre trabajando en pro de ser hombres dignos y de ser un ejemplo para la sociedad, que por su forma de interactuar con el respeto debido para con sus congéneres y con el mundo en general y que lo hacen, con el único propósito e interés de ser mejores personas, basados en las sabias enseñanzas de la orden, que nos da las herramientas masónicas, para que con su ortodoxa utilización, puedan progresar en el desbastar las asperezas de la llamada piedra bruta de la personalidad y que con el tiempo puedan verdaderamente ser hombres útiles a la institución masónica como tal, como para con sus familias y con la comunidad en general.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro