20211207

Decencia masónica

“La decencia masónica puede y debe de considerarse inequívocamente, como una de las más sobresalientes virtudes o cualidades personales, que deben de ser representativas del hermano masón”

El término de decencia proviene del latín “Decentia” que significa cualidad de lo que es apropiado, siendo sus componentes léxicos “Decere” que significa ser apropiado, el sufijo “nt”  que indica agente o el que hace la acción y sufijo “ia” que significa cualidad. 

En el ámbito personal, profesional y social, la decencia está relacionada o tiene que ver con los conceptos de honestidad, compostura y recato, los cuales  son los  referentes del concepto de la dignidad con la que un ser humano debe de  actuar en todos los aspectos de su vida, siendo ejemplarmente un hombre correcto, honorable, de trato gentil, respetuoso y caballeresco, conllevando lo anterior a que la decencia pueda ser definida como un valor que hace de que el hombre sea un ser consciente de su propia condición e hidalguía  humana.

En el ámbito masónico la decencia es una de las cualidades fundamentales que deben de hacer parte de la integralidad del  hermano masón, porque los iniciados en nuestros antiguos misterios además de ser hombres libres y de buenas costumbres, son hombres que en su trasegar por el mundo fenomenal siempre se distinguen por ser rectos y justos, que siempre hablan con la verdad, siendo adicionalmente reconocidos por su integridad moral, irrefutable rectitud y decoro en sus actuaciones. 

La decencia masónica es una de las más sobresalientes virtudes o cualidades personales del hermano masón
by eberhard 🖐 grossgasteiger 

Los hermanos masones al hacer frente a las dificultades de su existencia, conociendo que en nuestro mundo las situaciones siempre serán cambiantes, por lo cual siempre en su devenir preverán el hacerlo con cordura y razonando antes de actuar, además de que siempre mantendrán una posición de decencia y de altura con humildad para con sus semejantes, observando siempre con diafanidad las normas éticas y morales establecidas tanto por la orden como por la sociedad, a las cuales los masones denominamos las buenas costumbres.   

La decencia en el comportamiento del hermano masón, siempre lo hacen destacarse por ser una persona respetuosa de sus hermanos y congéneres, porque incondicional e inalterablemente reconoce y admite  a sus hermanos masones como sus pares o sea como sus iguales y a la vez, en lo referente a sus congéneres a quienes reconoce y acepta como ciudadanos del mundo, con quienes en su compañía, deben de compartir la existencia, considerándolos adicionalmente también como sus iguales, razones por las cuales conllevan a que el iniciado en los campos tanto masónico como profano, se esfuerce y trabaje por conseguir que todas las actividades se realicen en pro del bien general, por estar plenamente convencido de que todos tenemos y tendremos los mismos deberes y derechos.

La decencia masónica también estará íntimamente ligada con el deber de siempre actuar para con los demás en forma honorable, recta, humilde y sencilla, siendo incondicionalmente bondadosos, filántropos y solidarios, además de ser profundamente respetuosos del pensar  y de la libertad del actuar entre los cánones del deber ser, siendo objetivamente conocedores de que las libertades personales nunca podrán sobrepasar los linderos de las libertades de los demás.

La decencia masónica también implica que el iniciado en nuestros antiguos misterios sea ejemplarmente un hombre de palabra, palabra que siempre cumplirá sin importar las situaciones fluctuantes o por las presiones de cualquier índole que trataren de forzarlo a no hacerlo, además de que siempre será un hombre respetuoso del tiempo de los demás, actuando no solo en el momento justo sino en el momento preciso y oportuno.

 Así mismo el iniciado en la orden masónica siempre será verás en sus afirmaciones y por lo tanto correcto en sus actuaciones, que siempre serán diáfanas y transparentes, porque sabe, conoce y comparte sin la menor duda, de que irrestrictamente un verdadero hermano masón es y será un hombre de luz, porque considera que el actuar dentro de la legalidad, del orden establecido y de la ley, permitirán que con el tiempo sus hermanos y la historia, lo reconozcan como un ejemplo para sus hermanos, para con la orden masónica y la sociedad.

Por todo lo anterior nada justificará que como hermanos masones seamos renuentes a actuar bajo los parámetros de la decencia y de la honorabilidad y aun menos, que se utilicen las circunstancias para el bien propio, ignorando que como iniciados siempre deberemos de procurar el proceder en busca del bien general, además del hacerlo con perfecta diafanidad y rectitud, respetando el pensar diferente, porque el pensar diferente jamás implicará el estar en contra de nada ni de nadie, sino que es un derecho inalienable del hermano masón y aún más, cuando el iniciado presenta y comparte sus ideas, conceptos y la manera de interpretar los hechos y las circunstancias en forma respetuosa entre los cánones de la ética, de la moral y de la decencia, sin utilizar términos desobligantes, pero si sustentando sus puntos de vista con argumentos sólidos y honestos basados en la verdad y no por elucubraciones o informaciones no confirmadas o por la mala costumbre de considerar erróneamente el ser poseedores de la única verdad, eliminando el derecho de escuchar a la contraparte, porque de escucharla, al final sí se podrán tomar determinaciones consensuadas que estén acordes con la verdad, con la equidad, con la justicia y con la razón.

“La decencia masónica puede y debe de considerarse inequívocamente, como una de las más sobresalientes virtudes o cualidades personales, que deben de ser representativas del hermano masón”.

 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro