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La importancia del respeto en la orden masónica

“Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo”

Etimológicamente el término de respeto proviene del latín “Respectus”, que tiene el significado de consideración o de atención. Una acepción de este término se refiere al hecho de mirar hacia atrás y poner en consideración algo. Así mismo por respeto podemos entender que este es un valor que le permite al ser humano el reconocer, aceptar y valorar las cualidades de sus congéneres y sus derechos.

En otras palabras, puede decirse que el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos como tales y de la sociedad. Por respeto también podemos entender que este tiene sus comienzos en la aceptación que hace el hombre de sus semejantes como ciudadanos que de por sí tienen los mismos derechos y deberes, que igualmente tiene sus propios sentimientos y manera de ver la vida, además de tener sus propias metas e ideales existenciales, que merecen las mismas oportunidades de los otros seres humanos que conforman la sociedad en la que coexisten, rechazando de plano toda posibilidad de discriminación.

“Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo”
Photo by Mario Azzi on Unsplash

De acuerdo con lo determinado en el libro Diccionario Filosófico - Recopilación - de autoría de Leandro Harol Pantoja y Gustavo Zúñiga, en el cual, entre las más variadas concepciones filosóficas sobre el respeto, tenemos que Aristóteles afirmaba que “Nadie debe de tener más respeto por los otros hombres que por sí mismo, ni obrar mal ya lo sepan todos o nadie lo sepa, sino que debes tener por ti mismo el mayor respeto e imponer a tu alma la ley de: no hacer lo que no se debe de hacer”. Immanuel Kant al respecto del respeto afirma que solo las personas pueden pretender respeto o dignidad y solo frente a ellas pueden existir derechos morales, aunque al mismo tiempo, no todos los seres humanos son personas en este sentido prescriptivo estricto, que contiene un considerable potencial de exclusión”.

En el campo masónico el respeto es el pilar fundamental para la coexistencia y la convivencia de los hermanos masones dentro de la orden, siendo un valor de aplicación fundamental tanto en logia como en la vida profana, porque el respeto en todo y en todos los sentidos, es lo que permite que se viva en armonía y en fraternidad en los talleres, como en todos los campos de la organización masónica. El verdadero respeto lo consigue el iniciado cuando llega a interpretar con diafanidad y a aceptar que como hermano masón es imprescindible el reconocer a sus hermanos como sus iguales, además de entender que tanto el cómo ellos tienen los mismos deberes y derechos, además de ser igualmente dignos, complementando todo anterior con un sobrio y permanente trato de condescendencia además de ser fraterno y caballeresco para con sus pares.

Por el solo hecho de ser masón, todo iniciado debe de propender porque su actuar siempre sea respetuoso, honesto, decoroso, honorable y con la rectitud de un hombre de bien  y de buenas costumbres, desenvolviéndose siempre en este mundo fenomenal con todo el rigor ético y moral, siendo además justo y ecuánime es sus decisiones, además del actuar siempre en justicia y equidad,  siendo también inalterablemente como miembro de la orden masónica un iniciado que es filántropo y solidario para con todos y en especial para quien este o se encuentre en dificultades o en medio de las inestabilidades de vida.

Adicionalmente el hermano masón como iniciado, siempre ha de distinguirse por ser un hombre respetuoso de las leyes, tanto masónicas como de las de Dios y las de la sociedad, siendo siempre pulcro en su cumplimiento y acatándolas sin buscar la forma de no hacerlo, porque los hombres de bien siempre serán proclives a cumplir con sus deberes y obligaciones, siendo conocedores de  que siempre deberá prevalecer el bien general y no los intereses personales, además de que con su ejemplo de ser estricto con sus obligaciones, siempre se destacará por ello sin importar su grado o cargo dentro de la orden.

El respeto dentro de la orden también implica una irreprochable conducta para con sus hermanos y pares masónicos, porque siempre su trato para con ellos será gentil y fraterno, hablándoles con la verdad y si se presentare  alguna controversia, el solventarla mediante un diálogo sincero y razonado, con argumentaciones expuestas en forma tranquila sin afectaciones espirituales, siendo además comprensivos con las falencias o equivocaciones de sus pares, siendo siempre un constructor de soluciones y no un destructor de los buenos oficios para llegar a subsanar los malentendidos que pudieran presentarse.

El respeto entre pares masónicos también indiscutiblemente debe de abarcar el campo de la lealtad, el de la fraternidad y el de la amistad, porque al ser respetuosos, leales y fraternos con nuestros hermanos, conseguiremos el ideal de conformar tres lazos simbólicamente invisibles pero verdaderos, que fortaleciéndolos cada día más siendo realmente respetuosos, permitirán que esta unión entre masones sea indisoluble, consiguiéndose por intermedio de ella la verdadera e ideal hermandad.

Finalmente es determinante que por el respeto que siempre debe de existir entre los iniciados en nuestra antigua institución, se impida que bajo ningún pretexto se pueda afectar a un hermano masón, porque por ser decididamente tolerantes y magnánimos con nuestros pares, jamás caeremos en los linderos de irrespetarlos por no comprender y entender que nuestros hermanos tienen el derecho inalienable del pensar diferente y que por lo tanto, no los podemos atropellar ni moral ni físicamente, pero lo que si debemos hacer es respetar sus puntos de vista, sus ideas e ideales así no los compartamos, teniendo siempre en cuenta la genial frase de “Albert Camus” quien decía que “Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo”, porque el respeto entre innumerables acepciones, es el aceptar de que siempre existirán diferencias, porque es natural de que estas existan entre los seres humanos y no aceptarlas por  miedos o imposiciones.

Como única conclusión a este escrito, es que como verdaderos masones sabemos y comprendemos que el respeto no llega por que sí, sino este hay que ganárselo y para ello la única forma es el pensar, actuar y vivir como verdaderos masones, es decir como hombres de bien y de buenas costumbres, además de ser hombres probos y de palabra, que no tienen por qué jurar ni verse forzados para cumplir con sus deberes o promesas, sino que por el solo hecho de ser masones lo hacen porque es el deber ser, además de que siempre hablan con propiedad, porque siempre dicen la verdad y que en su interior y alma masónica, saben que nunca será discriminados por sus pares y que sin duda alguna siempre tendrán un respeto profundo por las ideas de los demás.

El poder realmente respetar la dualidad y diversidad de ideas, concepciones y de posturas diferentes que puedan tener nuestros hermanos masones así difieran en lo fundamental con las nuestras, conllevan irremediablemente a entrar en el plano y campo masónico de la llamada madurez iniciática, que es sencillamente el haber aprendido a ser respetuoso con todo y con todos.

 

H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela masónica Carlos Aranza Castro

 

•       Diccionario Filosófico – Nueva Editorial S.A.S. - Recopilación de Leandro Harol Pantoja y Gustavo Zúñiga – 2014.