20220531

El saludo y el juramento del aprendiz masón

Le recuerda al nuevo hermano tener presente la penalidad simbólica de que se le corte el cuello y se le arranque la lengua de raíz.


Cómo nos es conocido el saludo del aprendiz masón parte del signo de orden correspondiente y a continuación se efectúa el desplazamiento horizontal de la mano, la cual se encuentra al igual que las demás partes del cuerpo formando escuadra, figurando simbólicamente el degollamiento simbólico del iniciado

Tanto el signo de orden como el saludo del aprendiz tienen un profundo significado masónico, siendo el primero una posición de respeto para con quienes se comparte o para con quienes se interactúa masónicamente, siendo el saludo la respuesta a quien lo hizo inicialmente, como también cuando el que lo realiza se identifica como tal, además que es imperioso el hacerlo en forma estricta y ritual cuando se ingresa a un templo masónico en el que se esté o se vaya a trabajar en el primer grado.

El saludo del aprendiz se encuentra íntima e irremediablemente ligado al juramento de este primer grado, el cual al hacerlo como parte fundamental de la ceremonia de iniciación, le implica al nuevo hermano el recordar la penalidad simbólica de que se le corte el cuello y se le arranque la lengua de raíz en caso de que faltara a sus deberes masónicos, siendo implícitamente el que perdería simbólicamente la capacidad del habla, así como también perdería su condición de masón por haber faltado a sus deberes.

Foto de Vitolda Klein en Unsplash

Es importante comprender que esta penalidad va más allá de los deberes del aprendiz, porque si el hermano masón hubiere alcanzado algún grado superior a este, con el solo hecho de faltar a sus deberes y obligaciones del primer grado estaría faltando indiscutiblemente a los deberes de los grados que llegare a alcanzar, siendo por ello que las responsabilidades asumidas desde el inicio de su carrera estarán presentes durante toda ella, siendo por lo cual comúnmente los hermanos masones sin distingo de su grado, dicen que siempre se considerarán como aprendices.

En el aspecto simbólico del saludo del aprendiz masón, tiene aún más relevancia, porque con él se nos recuerda la penalidad si el iniciado faltara a sus deberes y aún más si faltara a sus juramentos del primer grado, los cuales implican el cumplir las siguientes promesas u obligaciones:

El primero implica el jurar no violar jamás el secreto de cuanto acontece en el taller. 

El segundo implica el jurar no escribir, grabar o difundir los secretos de la orden. 

El tercero implica el jurar el respeto a la legislación masónica y a acatar y a defender a las autoridades legítimas de la orden. 

El cuarto implica el jurar cumplir con las obligaciones sociales y a respetar a las familias de los hermanos masones en especial a las esposas e hijas. 

El quinto implica jurar el obligarse a forjar y a alimentar en el pecho un culto ardiente por la patria y a trabajar para hacerla próspera y feliz. 

Finalmente se jura el asumir estas cinco grandes responsabilidades masónicas, bajo la pena que se indica en el saludo en el caso de no hacerlo.

Los juramentos del aprendiz y las penas a las que se vería sometido si no se cumplieren, son de acuerdo con el libro Manual del Aprendiz del autor Aldo Lavagnini “Unas obligaciones morales y éticas del nuevo iniciado, quien se compromete a cumplirlas y las contrae libre y espontáneamente, siendo una condición fundamental de su significado y de su validez, porque “no” se trata de unas obligaciones obtenidas por promesas o amenazas, sino que son el comprometimiento personal del alma y del corazón, con la esperanza de que con el cumplirlos, el ser realmente un iniciado que ha emprendido el camino de ser un mejor ser humano y por lo tanto un hombre de valía y de respeto”.

Por otra parte y de acuerdo con lo descrito en el diccionario Akal de la Francmasonería del autor Juan Carlos Daza, en el cual se expone masónicamente que “El saludo del aprendiz, que también es denominado dentro de la orden como el signo penal, está relacionado con el chakra de la garganta que es el Vishuda, que esotéricamente conlleva a que los signos del aprendiz estén relacionados con los planetas de tauro y venus, determinándose finalmente que los signos del primer grado se relacionan también con el dominio de los impulsos pasionales en su uso para fines espirituales”.

Finalmente, para los iniciados en nuestra antigua y fraternal institución, tanto el saludo como los juramentos del aprendiz, serán la luz que guie nuestra vida iniciática en el recto proceder, cumpliendo con todas nuestras obligaciones y responsabilidades masónicas, porque del hacerlo, nos implicará el ser realmente verdaderos masones y del encaminarnos a poder dominar así sea inicialmente nuestra parte impulsiva como parte de nuestro incipiente crecimiento espiritual, moral y ético. Además, porque de incumplirlos, seremos penados simbólicamente con la pérdida simbólica definitiva de la capacidad del poder volver a pronunciar palabra, o sea de la pérdida de la credibilidad y del respeto como iniciados y hombres de bien.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33° 
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14 
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena 
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro  



Bibliografía:

· Lavagnini, Aldo, Manual del Aprendiz Masón, Editorial Kier, 202.

· Daza, Juan Carlos, Diccionario Akal de la Francmasonería, Ediciones Akal, 1997.