20220528

El masónico deber de actuar y de decidir por el bien general de la orden

La orden Masónica cumple con su misión institucional del hacer de hombres buenos, mejores hombres.

De acuerdo con las concepciones filosóficas, el bien general es considerado como el bien que es compartido y que beneficia equitativamente a todos los miembros de una comunidad, cualesquiera que ella sea, en sentido general y no solo en lo físico o en lo económico.

El bien general que también es denominado como el bien común, es aquel bien con el cual se busca el beneficio de la generalidad de una colectividad, incluyendo a las personas que la conforman, siendo por ello que el bien común es uno de los fines esenciales del derecho. Asi mismo el bien general puede ser entendido también como aquello que nos influye e importa a todos como seres humanos y ciudadanos, o como a los sistemas sociales, instituciones y medios socioeconómicos de los que ellos dependan.

La concepción real del bien general o del bien común, no implica la sumatoria de los bienes personales de cada uno de los miembros de una comunidad, sociedad, organización o institución, sino que este tipo de bien es el conformado por la sumatoria de los bienes que se hayan determinado compartir, mediante apropiaciones voluntarias y equitativas por quienes conforman la organización, o por los bienes que un estado o una organización humana hayan determinado ceder para el beneficio general y no de nadie en particular.

La orden Masónica cumple con su misión institucional del hacer de hombres buenos, mejores hombres
Foto de Nick Fewings en Unsplash

Como iniciados en nuestra augusta institución y como conocedores de que entre masones siempre debe de primar el bien general sobre el particular y en especial, cuando se trata de actuar o de decidir sobre cualquier asunto de interés o de incumbencia de la institución masónica, los hermanos masones tendrán el sagrado deber del hacerlo siempre contemplando que con su accionar y determinaciones, siempre e inevitablemente sean por el bien general de nuestra orden.

A través del tiempo ha sido imperante y fundamental el saber y comprender, que las instituciones siempre estarán por encima de las personas, porque el ser humano por ser finito solo es partícipe en un periodo corto o mediano del tiempo en la vida institucional y en cambio las instituciones dependiendo de su devenir y de su desarrollo en el continuo cambiar del tiempo y de las circunstancias, podrán trascender dependiendo de cómo actúen quienes las conforman y de la forma de cómo tomen las decisiones, quienes lideren sus destinos.

Asi mismo también es relevante y aceptado, que la institución masónica en sí misma y como ente jurídico y fraternal, haya  trascendido en el tiempo, porque sus lineamientos iniciales, su conformación y creación como institución iniciática, que está basada en los términos de la más extraordinaria sabiduría ancestral y esotérica, que ha sabido comprender y apropiarse en el buen sentido de la palabra, de los más concretos y profundos conceptos filosóficos y que adicionalmente, siempre se ha sostenido durante su existencia por el mantener vigentes los postulados de libertad, igualdad y fraternidad.

Complementa lo anterior, el que la orden masónica por haber sido el espacio y el lugar donde han trabajado y trabajan los más ilustres hermanos masones, quienes con su abnegación al estudio y al trabajo iniciático y esotérico, que sumados a su ortodoxo y correcto desempeño y desenvolvimiento tanto en el mundo fraternal masónico como en el profano, han sabido conservar a la orden dentro de la concepción idealística contemplada en nuestros antiguos misterios, además de que por el haber sido liderada en forma extraordinaria y fraternal, le han permitido su continuidad y el estar vigente en este mundo fenomenal, siendo el lugar esencial para el potenciar el crecimiento del hombre en su intelectualidad integral, moral y ética.

Por lo descrito anteriormente, es por lo que siempre nos resultará determinante como de vital importancia institucional, el que en el conglomerado de nuestro pensar, de nuestro actuar y que en todas nuestras decisiones, determinaciones y disposiciones que se relacionen o tengan que ver  o puedan afectar de alguna forma la institución masónica, estas siempre deberán de tomarse en concordancia irrestricta con el bien general de la orden y no del bien o de intereses particulares, porque estos nunca podrán ni deberán de estar por encima del bien institucional, por el solo hecho y principio fundamental que la orden es el todo y los hermanos masones que la conforman temporalmente, tan son solo el medio por medio del cual, la orden cumple con su misión institucional del hacer de hombres buenos, mejores hombres, con el ideal iniciático de que nuestro mundo siempre podrá ser mejor y en especial para las nuevas generaciones.

Finalmente os digo que como verdaderos masones conocemos que el tiempo siempre será al igual que nuestra conciencia y nuestros hermanos, quienes nos dirán si nuestras actuaciones, determinaciones y decisiones fueron concordantes con el bien general de la orden masónica o si por el contrario nos equivocamos al hacerlo.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia Cartagena
Especial para Escuela masónica Carlos Aranza Castro