20220612

La importancia de la tranquilidad en el alma del hermano masón

La tranquilidad se define como el estado de calma y serenidad que experimenta una determinada persona o individuo y que además es sinónimo de placidez, plenitud y sosiego.

Inicio este análisis diciendo que en forma general el término de alma proviene del latín “Anima”, que se refiere a una sustancia activa, simple, espiritual e inmortal, dotada de facultades de entender, de querer y de sentir, que complementa espiritualmente al cuerpo humano y constituye unida a él, la esencia del hombre. Para los estudiosos del tema del alma, esta es considerada como la unidad orgánica y dinámica de las funciones mentales y de los estados de conciencia, que para “Platón” en su ensayo “El Fedón”, “Los concibe como el dualismo de que el alma es inmortal y que proviene del mundo de las ideas”.   

De acuerdo con lo determinado en el libro Diccionario Filosófico – Recopilación de Los autores Leandro Harol Pantoja y Gustavo Zúñiga, quienes afirman que “El alma en muchas religiones y filosofías es un elemento Inmaterial que junto con el cuerpo material constituye el ser humano individual. En general el alma se concibe como un principio interno vital y espiritual, fuente de todas las funciones físicas y en concreto de las actividades mentales. En oriente la creencia en el alma humana es crucial en varios de sus sistemas filosóficos y religiosos. En el hinduismo el alma o “Atmán” estaba considerada como el principio que controla las actividades y define la identidad de uno y su conciencia. El budismo es único en la historia de las religiones, porque afirma que el alma individual es una ilusión producida por diversas influencias psicológicas y fisiológicas”

La tranquilidad se define como el estado de calma y serenidad que experimenta una persona o individuo y que además es sinónimo de placidez y sosiego
Foto Bekir Dönmez en Unsplash

20220605

El honroso deber masónico de servir o de dar a los demás

A la masonería se viene a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir

Inicio esta reflexión diciendo que, un gran y honroso deber que tienen los masones para consigo mismos, para con sus hermanos y para con sus congéneres, es el de servir o de dar a los demás, sin esperar que ellos tengan la obligación o el compromiso de servirnos o de darnos nada a cambio a excepción de su respeto y fraternidad.

Como nos es diáfanamente conocido por el solo hecho de ser iniciados y masones, comprendemos que una de las más esenciales y principales enseñanzas y directrices morales de nuestra orden, es que siempre debemos de trabajar en nuestro ser interior para que en todo nuestro actuar masónico y profano, exista en forma innata el deber de servir y dar.

Esencialmente el profano que se inicie en la orden masónica, debe necesariamente de ser ilustrado clara y convenientemente en conocer que a la masonería se viene es a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir, porque como iniciados sabemos que de la forma más altruista posible, venimos es a entregar todo en el sentido simbólico figurado, porque nos es claro que la orden como ente masónico y nuestros pares, lo único que nos pueden proporcionar son las herramientas simbólicas masónicas y las directrices para que con su ortodoxa utilización, nuestro trabajo masónico nos permita en el tiempo el llegar a ser mejores seres humanos de lo que fuimos antes de iniciarnos. 

A la masonería se viene a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir
Foto de Austin Kehmeier en Unsplash