20220605

El honroso deber masónico de servir o de dar a los demás

A la masonería se viene a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir

Inicio esta reflexión diciendo que, un gran y honroso deber que tienen los masones para consigo mismos, para con sus hermanos y para con sus congéneres, es el de servir o de dar a los demás, sin esperar que ellos tengan la obligación o el compromiso de servirnos o de darnos nada a cambio a excepción de su respeto y fraternidad.

Como nos es diáfanamente conocido por el solo hecho de ser iniciados y masones, comprendemos que una de las más esenciales y principales enseñanzas y directrices morales de nuestra orden, es que siempre debemos de trabajar en nuestro ser interior para que en todo nuestro actuar masónico y profano, exista en forma innata el deber de servir y dar.

Esencialmente el profano que se inicie en la orden masónica, debe necesariamente de ser ilustrado clara y convenientemente en conocer que a la masonería se viene es a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir, porque como iniciados sabemos que de la forma más altruista posible, venimos es a entregar todo en el sentido simbólico figurado, porque nos es claro que la orden como ente masónico y nuestros pares, lo único que nos pueden proporcionar son las herramientas simbólicas masónicas y las directrices para que con su ortodoxa utilización, nuestro trabajo masónico nos permita en el tiempo el llegar a ser mejores seres humanos de lo que fuimos antes de iniciarnos. 

A la masonería se viene a servir y a dar, más que a que nos sirvan o a recibir
Foto de Austin Kehmeier en Unsplash

No necesariamente se podría pensar que masónicamente debería de existir un perfecto equilibrio entre el servir o dar y el ser servidos o recibir, porque en otros términos lo digno que podríamos aceptar de nuestros hermanos es lo que como iniciados les correspondería, que es sencillamente el apoyarnos por ser sus pares y orientarnos o aconsejarnos en nuestro propio proceso de crecimiento moral y ético, para que así nuestra existencia tenga un verdadero sentido y a la vez sea más pródiga, estable y congruente con el deber ser, en los continuos y permanentes cambios de los tiempos.

Por otra parte como masones y librepensadores debemos también tener claro, que como parte de nuestro más honroso deber masónico, es el que nunca será imperioso el recibir antes de dar, porque si estamos pensando antimasónicamente en recibir en contraprestación a lo que sirvamos o damos, estaríamos actuando profana y egoístamente, porque los hermanos masones consuetudinariamente siempre se han destacado por ser hombres que además de ser altruistas, son bondadosos, filántropos, solidarios y generosos de corazón, que siempre están al servicio y apoyan a sus hermanos en lo que realmente y verdaderamente requieren, por el solo hecho de estar convencidos de que es una de nuestras responsabilidades masónicas para con ellos.

Finalmente  el honroso deber masónico de servir o de dar a los demás sin esperar ningún tipo de contraprestación, implicará adicionalmente el desprendimiento fraterno y masónico del aportar sin requerimiento alguno nuestras luces, para guiar a nuestros hermanos, para que puedan con una mayor facilidad comprender la forma más ortodoxa de desenvolverse y de crecer espiritual y moralmente en el mundo masónico, orientándolos en el arte ancestral e iniciático del saber cómo utilizar las herramientas simbólicas masónicas, como las herramientas tecnológicas o materiales profanas, para que puedan desarrollar por ellos mismos, tanto sus proyectos masónicos y de vida. 

Como únicas conclusiones a lo tratado, primero os digo, que lo único que sí recibiremos por servir o aportar todo lo que podríamos dar a la orden masónica y a nuestros hermanos, es además de la satisfacción del deber cumplido, el que ella como ellos siempre nos estarán irradiando simbólicamente sus luces con las cuales sí así lo queremos, el trasformar nuestra personalidad y crecer aún más como seres humanos.

Como segunda conclusión considero que contrario a la primera, es que  para aquellos iniciados que solo viven la orden masónica para que sus hermanos los sirvan, al final se llevarán la más triste y profunda decepción de que no fueron más que un fiasco dentro de la institución y que sus hermanos y la orden para con ellos solo les demandarán por las afectaciones causadas, debido a que nunca comprendieron el precepto masónico de la igualdad y aun menos los preceptos de la Fraternidad y el de la libertad.


H.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 33°
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia nacional de Colombia
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro